La agresión física, mental e inclusive sexual, que padecen algunos hijos por parte del padre, madre, padrastro o madrastra, es un hecho olvidado por las autoridades y que ciertamente debería de ser castigado con severas consecuencias.

Hemos hablado en otras ocasiones, de que la familia es la base de la sociedad sin llegar a profundizar cómo debe de estar compuesta esta institución.

La familia es la cuna de los valores y principios que rigen al ser humano que en el futuro, se integrará a la sociedad y que tendrá a su cargo las tareas y actividades que realizamos los adultos hoy en día.

Sin embargo, ¿Cómo podemos imaginarnos que ese adulto que de niño fue salvajemente golpeado, lastimado y abusado con golpes, cachetadas y cinturonazos, puede llegar a ser una persona de bien, que respete a sus semejantes, cuide a su pareja así como a su propios hijos y se preocupe por el bienestar de la sociedad?

La educación, valores, costumbre, amor y respeto, se aprenden en casa platicando, conversando y aceptando los errores, puntos de vista y gustos de cada integrante del núcleo familiar.

Muchos padres dejan a sus hijos solos, pegados al celular, al Internet o con la televisión y aunque sabemos y reconocemos que en muchas ocasiones esa ausencia es debido a necesidad laboral, no sería un mal consejo que se haga un esfuerzo extra para estar cerca de ellos evitando los golpes, gritos, manotazos y demás actos vulgares y agresivos que más que ejercer orden y control, parecen malabares de un simio salido del circo. #Violencia #maltrato infantil