No hay plazo que no se cumpla y el 2017 llegó finalmente con todo su peso, el que ya veníamos sintiendo desde finales del año anterior y particularmente desde noviembre, cuando de manera inesperada, el candidato republicano Donald J. Trump ganó las elecciones de Estados Unidos con más de los 250 delegados del Colegio Electoral de los 538 disponibles, mientras que la demócrata Hillary Clinton solamente obtuvo 232. Sin embargo, Clinton venció a Trump en el voto popular con casi 2 millones y medio de votos.

Los sendos discursos del magnate neoyorquino, en especial el dirigido en contra de los migrantes con su promesa de deportar a millones de indocumentados y construir un muro en la frontera sur con México, hasta la cancelación del Tratado de Libre Comercio de América de Norte fueron retomados por los medios en #México replicando por todo el país las intenciones del hoy presidente electo.

Analistas y gran parte de la sociedad vieron como un gran fracaso la visita que le ofreció el Presidente Enrique Peña Nieto a #Donald Trump cuando la campaña del magnate no pasaba por un buen momento y gracias a esa invitación, logró recuperar posiciones.

Continuaron las campañas, llegaron los tres debates presidenciales y todas las encuestas en Estados Unidos daban como ganadora a la demócrata. Sin embargo, el 8 de noviembre marcó lo que sería el principio de un largo período de incertidumbre y volatilidad económica cuando esos mismos medios daban como ganador al día siguiente al candidato republicano, quedando en evidencia la falta de rigor al momento de encuestar a la sociedad y el afán de los medios de no querer ver los dos lados de la historia.

Mientras que en Estados Unidos se preocupan en cómo lograría Donald Trump cumplir con sus promesas de campaña y el contrato que firmó con el votante norteamericano, en México nos preocupaba y nos debe de ocupar el gabinete que está conformando el nuevo Presidente electo y las repercusiones que podrían tener sus futuras políticas, sobre todo en materia migratoria y la relación bilateral.

Da la impresión que el Gobierno mexicano no se encuentra listo o esperará hasta el último momento, tal vez con la esperanza de que el magnate cambie el discurso que mantuvo durante la campaña y se modere o cambie completamente. Algo que se antoja complicado dada la gran actividad en redes sociales de Donald Trump para comunicarse con la sociedad de una manera directa y sin intermediarios debido a su desconfianza hacia los medios de comunicación por no querer contar la verdad y por haber distorsionado sus palabras durante la campaña -aunque en realidad la cobertura mediática de su campaña por los medios fue gigantesca-.

Queda esperar al 20 de enero cuando Donald Trump se convierta en el Presidente 45 de los Estados Unidos, del país más poderoso del mundo. No hay otra cosa que podamos hacer, todo lo demás sería especular. La incertidumbre continúa reflejándose en los mercados financieros y en la economía mexicana e incluso quedarían ciertas dudas una vez que asuma el mando de cómo conduciría las política públicas de su país.

En México seguimos atentos, no estaría seguro si preparados, pero llegado el momento, el Gobierno mexicano, empresarios y sociedad en general, tendremos que hacerle frente a los retos de la Presidencia de Donald Trump. #Usa