Si sólo pudiéramos tener una bola de cristal que nos dijera el futuro de la economía de México y de ese modo evaluar las consecuencias que el presidente actual de Estados Unidos, #Donald Trump desatará, quizá nos ayudaría a tomar mejores decisiones en cuanto a las relaciones con aquel país, sin embargo, a pesar de no contar con elementos mágicos, afortunadamente tenemos el poder de la ciencia y la experiencia, un poder que quizá no nos ayuda a predecir el futuro pero sí nos otorga una visión más amplia de lo que nos espera.

En este caso, hemos comprobado que la ciencia nos ayuda a distinguir ciertos rasgos de algunos líderes para poder descubrir qué tan positivas o negativas serán las decisiones que tomen.

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Un estudio realizado por destacados miembros de la City University of London, recabaron todo tipo de datos psicológicos, endocrinológicos, hereditarios, fisiológicos e incluso psiquiátricos, para realizar un perfil sobre la personalidad de Trump. A grandes rasgos, el aspecto más importante a analizar fue el nivel de liderazgo que posee el mandatario.

Para poder englobar todos estos aspectos se utilizaron cientos de factores individuales como el lenguaje corporal, el cual habíamos descrito un poco anteriormente aquí, de igual forma, el experto Oguz Ali Akar afirmó que la investigación comprobó que la estatura del individuo puede hablarnos sobre su nivel de liderazgo, al igual que el ancho de su rostro; en el caso de Trump, sus características físicas coinciden con los de un líder agresivamente poderoso, dominante, con una gran capacidad de negociación, por lo que se entiende su predisposición a ser financieramente más exitoso.

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No obstante, dicha estructura facial se relaciona con cierta falta de ética y abuso de confianza. El profundo análisis facial del presidente nos dice que posee rasgos tendientes a lo varonil, lo cual genera desconfianza en entornos donde se espera o se difunde la paz. Este estilo de gobierno dominante/agresivo puede llevar a E.U. al poderío absoluto o por el contrario, podría romper importantes lazos de cooperación mundial, según asevera el experto.

Cabe destacar, que mucho de lo que define a Trump es en cierto porcentaje lo que habla y promueve; para algunos, sus declaraciones sobre los inmigrantes, los musulmanes y las mujeres le han otorgado diversos adjetivos que demuestran en gran medida la clase de persona que es: un empresario que busca beneficiar sólo a quienes considera dignos de beneficio. Su visión extremista e inmadura no ofrece soluciones dignas para un líder presidencial, quizá esta actitud embone excelentemente en el mundo empresarial, no obstante en un puesto donde se debe tener alto grado de empatía, de servicio, de contribución, de progreso y de confort hacia los gobernados, Trump se mantiene terriblemente alejado.

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Un presidente debe saber ofrecer soluciones para todos sus ciudadanos, sin distinción de género, nacionalidad o color.

La competitividad siempre es positiva en un ambiente de hostilidad, quizá por ello tuvo la suerte de ser elegido por una población actualmente hostil, sin embargo, todos sabemos lo que sucede con las personas que utilizan la agresión como medio de triunfo: eventualmente pierden estima. #Psicología #Investigación Científica