En este país hay pocas cosas en las que nos ponemos de acuerdo, pero tampoco somos tontos, si los amenazan con convertir la casa en un campo de concentración, los ciudadanos conscientes de todos los colores políticos ponen el grito en el cielo a una sola voz.

¿Por qué tanto aspaviento? Ha de ser porque sus creadores pueden usar los eufemismos que quieran, pero las nuevas propuestas priístas y panistas en materia de seguridad son los cimientos legales de una dictadura militar. Así de simple. Si no les suena, busquen la definición.

Las propuestas básicamente dicen que el Ejército podrá ‘entrarle al quite’ cuando quieran, como quieran y por las razones que quieran...

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y que además, se reservarán el derecho de informar u ocultar lo que quieran al respecto. Porque frases como “para controlar, repeler o neutralizar actos de resistencia no agresiva, agresiva o agresiva grave”, en referencia al “uso legítimo de la fuerza” no significan nada… pero a la vez implican todo.

Los cientos de organizaciones que en los últimos días han intentado frenar la urgencia de la élite política por aprobar esta ley, señalan que incrementará los abusos, que se violarán tratados internacionales y se ignorarán las recomendaciones que la ONU ha hecho al gobierno; que se atentará contra la privacidad y la libertad de Internet, que desordenará - más - a los cuerpos de seguridad, que incrementará la violencia, como ha sucedido desde que salieron de sus cuarteles en 2006; y en resumen, que pondrá en jaque a nuestra cuasi democracia y a lo que queda del Estado de Derecho, entre otros estragos que cabe esperar.

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El video del colectivo Seguridad sin Guerra lo explica bien claro: https://youtu.be/OOsczHQRrYM

Como se puede ver, no es poca cosa. Una propuesta como esta debería llegarnos en forma de contrato hasta la puerta de nuestras casas -para que nadie se lo pierda y para que las futuras generaciones sepan quiénes lo firmaron-, con una enorme nota de advertencia que dijera algo como “Firme bajo su propio riesgo. Y piénselo bien, porque en adelante usted podrá salir a la calle armado con pancartas, banderas de colores o sartenes: no importa, igual podrá ser considerado enemigo y hasta terrorista (esto ya lo hacemos, pregúntele a los presos políticos).

"Piénsele, porque en adelante usted tendrá que apechugar gasolinazos, precarización del trabajo, cortes de agua, privatización de la salud, destrucción de ecosistemas, abusos policíacos y lo que le toque, sin chistar y sin llorar, porque ya estamos también en eso de evitar que se quejen en las redes. Piénsele, porque ahora lo vamos a tener más vigilado que a las Kardashian y nos va a ver hasta en la sopa".

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Y entonces uno tendría que recordar: “Pero si desde que salieron a las calles se han ‘equivocado’ matando inocentes en los retenes, en las comunidades, en las plazas y hasta en las escuelas; los enfrentamientos se han multiplicado por veinte y en las escenas del crimen abundan las víctimas civiles; no respetan los #Derechos Humanos, torturan por lo menos a 1 de cada 3 detenidos hasta donde sabemos y ha quedado desnuda su implicación con el narco en numerosos escenarios…” ¿Por qué querríamos darle más poder a una fuerza que no ha demostrado eficacia ni humanidad?

¡Ah claro! ¡Es que en realidad nadie nos está preguntando!

Pretenden aprobar estas iniciativas en abril. Las alarmas no suenan gratis. Si me preguntan a mí, lo mejor que podríamos hacer es unirnos a cuanto movimiento, manifestación, carta, acto o grupo podamos para evitarlo. #militarizacion #Ley de Seguridad Interior