El Tigris y Éufrates, el Ganges, el Huang He (río Amarillo), el Amazonas, el delta del Okavango, el Atoyac, el Yaqui, todos ellos han albergado en sus cauces a infinidad de pueblos y culturas, regando sus campos, durante la estancia de la humanidad en la tierra.

El agua representa también un elemento fundamental en los procesos productivos, pensemos en el lavado de nuestra ropa o de los utensilios que empleamos para cocinar y comer, requiere del uso del líquido, desde el lavado de las legumbres, la cocción de la pasta y enjuague de trastos. Ahora pensemos a escala industrial de producción, tan solo para producir un huevo bajo este esquema, se necesitan aproximadamente 450 litros, 7.000 para refinar un barril de petróleo y 148.000 litros para la fabricación de un automóvil. Es por ello que el control del recurso hídrico representa el control de la vida social.

Recordemos la guerra por el agua en Cochabamba Bolivia, en donde una práctica ancestral como la recolecta de agua de lluvia se criminalizó, lo que impulsó a la confrontación del pueblo contra los intereses particulares monopólicos que pretendían hacer un negocio y beneficiarse. Alrededor del mundo la lógica neoliberal impulsa a los gobiernos a concesionar el servicio de agua y alcantarillado en zonas urbanas y metropolitanas, cansados de un aparato burocrático ineficiente que el mismo sistema ha creado, logran privatizar los departamentos encargados de la gestión del recurso, dejando a merced de particulares los precios de acceso al agua, so pretexto de la modernización de los servicios, lo cual representa un acto de carroña y acumulación por desposesión.

El conflicto del agua en #Puebla se ha caracterizado siempre por el despojo, priorizando el uso del líquido para las actividades productivas industriales y privando del elemento a las comunidades de la periferia urbana. En la capital, el servicio de agua potable ha sido privatizado, bajo concesión, misma que es de 30 años para la empresa Agua de #México. El presidente municipal de Cholula (de “izquierda”) ya ha presentado a su vez una controversia constitucional en contra de la privatización del agua, escenificando una telenovela partidista contra el gobernador del estado (de derecha), mientras que los Pueblos Unidos contra la Privatización del Agua (PUCPA), han marchado para ejercer presión y cerrar filas de igual manera en contra del ultraje.

En la inmediatez se pelea por el abasto, distribución y el control del servicio ya que existe una especie de alienación por parte de quienes ven en el control del recurso, un instrumento de acumulación, oponiéndose al significante del agua como un bien común.

Volvamos a las clases de ciencias naturales de la primaria, en donde nos contaban que había varios estados físicos del agua: el sólido, el gaseoso y el líquido, es decir que el agua también es parte de procesos, y esos procesos hacen que el líquido no sea un objeto estático sino dinámico, en movimiento todo el tiempo, a diferencia de cuando se pelea por un territorio determinado con un área geográfica determinada. Pelear por el agua implica pensar la misma en los estados dinámicos de la materia, entonces descubriremos, que ese objeto por el que se pelea, viene representado en la lluvia, en los bosques y montañas, en el hielo de los volcanes, en las cosechas, hasta el cuerpo humano está formado en su mayoría por ella, y pensar el elemento en ese nivel de complejidad, nos ayudará a comprender que la lucha por el agua es la lucha por la vida. #Ecología