Durante los últimos días, hemos perdido el foco la salida de Estados Uniddos de el #TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte). El TLCAN es y ha sido una verdadera herramienta que los países han utilizado para poder comercializar sus productos, evitando pagos excesivos en aranceles, mediante el uso de un mecanismo idóneo para integrar sus productos de una forma más sencilla.

Este tratado ha creado una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo y sin duda alguna, estableció la base para un crecimiento económico fuerte y de mayor prosperidad para Canadá, Estados Unidos y desde luego México. Desde su promulgación en 1994, el TLCAN ha demostrado cómo el libre comercio contribuye al incremento de la riqueza y la competitividad brindando verdaderos beneficios a las familias, agricultores, trabajadores, fabricantes y consumidores.

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Las producciones deberían verse beneficiadas y por ende el crecimiento económico una vez que se ha logrado una estabilidad económica entre los beneficiados, sin embargo, con el tacto de un elefante en una cristalería, el magnate de Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump ha retomado la lucha en contra del TLCAN, buscando rescatar una economía que tiende a ir a la baja y cuya organización sociopolítica está en crisis desde hace ya varios años.

Reporte Índigo comenta que “La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) publicó en un blog interno que si el TLCAN desaparece, las firmas estadounidenses que venden al mercado mexicano enfrentarían aranceles más altos que las mexicanas que exportan al territorio estadounidense”.

Es claro que de acuerdo al derecho internacional, México podría imponer aranceles de hasta 35 por ciento a la gran mayoría de las exportaciones estadounidenses en un escenario sin TLCAN.

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Estados Unidos sólo podría subir los aranceles a las importaciones mexicanas en 4 por ciento. Esto sin duda se explica recordando que cuando se promulga el acuerdo, “México redujo sus límites arancelarios en una mayor extensión que Estados Unidos”. Claramente vemos que la política exterior no definida de éste personaje, está tomando un camino que no solo afecta de forma directa a los compromisos o acuerdos internacionales, sino que pareciera que la intención es de poner en jaque a todos los involucrados para lograr aceptación sin querer reconocer el verdadero impacto que tendría el país entero.

Paul Krugman, Premio Nobel de Economía 2008, dice que “Si Trump hace algún cambio drástico de política comercial, éste no obedecerá a sus teorías económicas, sino a su decreciente nivel de aprobación”.

No es de extrañarnos que sigamos viendo noticias de ataques a otros países orquestados por Trump, ya que éste ha sido el modus operandi desde siempre, el costo de la guerra es mucho menor a las ganancias obtenidas de ésta y justo en éstos momentos lo único que necesita EUA es “capitalizarse”, una táctica muy bien manejada y utilizada en muchas ocasiones por Trump para mantener a flote sus múltiples negocios.

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Este es el momento perfecto para que nuestro México vea de forma clara y precisa las alternativas que se tienen si éste personaje decide abandonar sus compromisos internacionales, pero debemos recordar, en todo momento, que una vez que esto ocurra, debemos tener la capacidad de soportar los embates empresariales que nos competan, sigamos viendo hacia otros horizontes de negocios y crezcamos nuestra red de distribución y crecimiento económico. Es un hecho que el TLCAN no soportará los embates de éste elefante, pero los países sí y eso es lo más interesante, ¿será que EUA, liderado por el Sr Trump podrá soportar vivir sin el TLCAN?

Que tengan un excelente día…