El gran problema al que nos enfrentamos los ciudadanos no sólo de México sino del mundo, es la falta de moral de los políticos que no les permite dimensionar la enorme tarea que se han propuesto, de que el contrato social no es sólo por supervivencia, cual hecho natural, sino un compromiso moral de alto nivel, el deber del individuo inserto en una estructura social es la de construir un estado civil perfecto. Son los ciudadanos quienes eligen a sus dirigentes y quienes deben estar atentos a que se obedezca su voluntad, a través del diálogo continuo entre ciudadanos y políticos para la toma de las decisiones de interés público.

En los estados naturales no hay una figura que encauce criterios, sólo individualidades.

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Cuando la sociedad reconoce al estado como criterio se forma una sociedad civil, que si bien está cargada de individuos, éstos se someten sin coerción al colectivo, porque entienden y asumen que como comunidad tienen que someterse al regulador universal. Éste es el sentido ético de la responsabilidad del ciudadano, la sociedad y sus gobernantes, y es cuando el contrato social adquiere sentido.

¿Quién regula la relación entre el que manda y los que obedecen?, la figura rectora está más allá del estado, y son los ciudadanos los responsables de que las obligaciones y los derechos se cumplan. En un derecho privado no se imparte justicia porque no hay autoridad suprema. El estado civil en cambio, declara los derechos privados y públicos, y el estado los garantiza con la participación de sus ciudadanos.

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La voluntad general del pueblo es el ente superior, y sus ministros, los legisladores, aplicarán de manera correcta estas leyes supremas y las postularán como si emergiesen de la voluntad del pueblo. El pacto es moral y la razón perfecciona al estado, el regulador es moral, no hay coerción porque el compromiso que se adquiere al pertenecer a un cuerpo social, es ético. El estado tiene la obligación de construir espacios para la crítica racional y pública de las leyes, de esta forma el estado se perfecciona; las críticas secretas son contrarias a la razón y a la moral, a la justa convivencia. Por tanto, para que el estado evolucione hacia su perfección, es necesario establecer una dialógica constante entre estado y ciudadanos. La libertad consiste en el uso público de la razón en todos los campos, con este acto los humanos se sitúan en el centro de la moral, del deber ético.

Volviendo a Mexicali, ¿qué ha pasado después del desafuero de la Ley de Agua? #Privatización, agua #Movimiento ciudadano #Derechos Humanos