Si bien es cierto que cada 10 de mayo en nuestro país se celebra el Día de las ##madres, también es de considerar que cada una de ellas tiene un festejo diferente.

Cada año en esta fecha, la economía del país se detiene por un instante ya que todos o casi todos, tenemos que hacer acto de presencia aunque sea por unos minutos, con nuestra santa y adorada #madre.

Algunas empresas no laboran o trabajan solo medio día, es por ello que a partir de las dos de la tarde, las calles de la ciudad se vuelven un reverendo conflicto vial.

Mujeres y hombres van y vienen con ramos de flores, cajas de chocolates, regalos envueltos y los más prácticos e insensibles llevan licuadoras, planchas y otros electrodomésticos para el hogar.

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Los principales restaurantes de la ciudad están a reventar y se observan largas filas en la calle en donde las adorables “cabecitas blancas” tienen que sufrir y aguantar el calor y la espera de pie, soportando unos zapatos que nunca usan y les afectan a sus inocentes pies con problemas de circulación.

La #madre mexicana siempre ha sido recordada -en el buen sentido de la palabra- por todos.

Para un mexicano su #madre es santa, adorada y pobre de ti si te atreves a ofenderla porque te saldrá el más agresivo de todos los gallos.

Sin embargo todos los días se la recordamos al vecino, al maestro, al jefe, al cliente y a todo aquel que se comporte o piense de una manera distinta a nosotros.

Todos queremos a nuestras #madres porque nos dieron la vida y nos enseñaron a punta de chanclazos y cinturonazos a portarnos bien y a respetar a nuestros mayores.

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Nos enseñaron a comer sopa caliente, a traer los mandados, a escoger la fruta y la verdura en el mercado, a lavar nuestra ropa y a cocinar lo mínimo necesario para sobrevivir.

Nuestra #madre nos presumió cuando era necesario y nos enseñó a escondernos cuando llegaban a cobrar la renta.

Nos puso el ejemplo de vida y nos demostró que todos los políticos eran huérfanos de nacimiento, porque parecía que ninguno de ellos tenía #madre.

En cada festival escolar, cuando las teclas del piano empezaban a entonar la melodía para cantar “madre, madre querida…bendita seas”, las lágrimas de cocodrilo no se hacían esperar de los ojos de nuestras #madres y abuelitas que llegaban al evento escolar, en donde se nos vestía con trajes de colores y nos hacían bailar ritmos que no sabíamos.

Todo fuera por nuestras #madres. Hacíamos dibujos, cartitas y el regalo hecho con nuestras propias manos.

Lo cierto es que la #madre es la base de la familia y de la sociedad.

Gracias a ellas existen hombres y mujeres de bien que todos los días, salen a trabajar honestamente para llevar el sustento a la familia.

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Hay #madres policías que trabajan veinticuatro horas seguidas; #madres albañiles que se rasgan con las piedras sus manos, que deberían de estar limpias y cuidadas; las #madres que venden tamales, tortas, tacos, perfumería, zapatos y todo lo que sea necesario con tal de ayudar al sustento familiar.

Sin embargo, así como hay buenas #madres también las hay quienes han tenido un comportamiento poco aceptado.

Las que abandonan a sus hijos a la buena de Dios; las que permiten que sus hijos lleven un historial delictivo; las que no se comprometen con su educación ni mucho menos con su vida.

Aún así siguen siendo #madres.

Festejemos a nuestra #madres –aquellos que todavía cuentan con ella-disfrútenla, gócenla, háganla reir, inviertan dinero en llevarlas de viaje que bien merecido se lo tienen, pero sobre todo no permitan que se vayan de este mundo sin una sonrisa y un abrazo sincero, porque ese simple detalle les ayudará a cerrar sus ojos a la vida eterna, con la satisfacción plena de una meta cumplida.

Un beso mamá, donde quiera que te encuentres. #Díadelamadre