Buenas noticias

Resulta bastante admirable la participación de #México en la inauguración de la Cumbre de la ONU sobre biodiversidad biológica en diciembre del año pasado y mejor aún, el anuncio de la incorporación de cuatro nuevas áreas naturales:

Reserva de la Biósfera Caribe Mexicano

Sierra de Tamaulipas

Pacífico Mexicano Profundo

Islas del Pacífico

Así como la creación del decreto por el que se establece la zona de salvaguarda denominada Plataforma de Yucatán y Caribe Mexicano que incluye, manglares y sitios Ramsar, región Selva Lacandona, Plataforma de Yucatán y Caribe, Golfo de California-Península de Baja California-Pacífico Sudcaliforniano y arrecifes de Coral del Golfo de México y Caribe Mexicano.

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México es partícipe del convenio sobre diversidad biológica que es un instrumento jurídico internacional, multilateral, que vincula legalmente a nuestro país a responsabilizarse y a tomar acciones de promoción y conservación de la biodiversidad, que además forma parte de un plan estratégico para el cumplimietnto de los objetivos del milenio y que sin duda abona a las metas que el país se ha propuesto en materia de sostenibilidad ambiental.

Pero la importancia de este pronunciamiento y la principal ventaja de este tipo de acciones tiene que ver con el generar conciencia de una regla básica que desde siempre debimos haber seguido, refiriéndose a que cualquier actividad productiva, principalmente las relacionadas con la disposición de recursos naturales debe estar regulada.

Los productos de la naturaleza han sido siempre la base de la mayoría de las industrias y la forma en que se utilizan no solo beneficia o afecta el entorno inmediato, sino que tiene implicaciones sin exagerar, en toda la sociedad humana, en la salud individual, en la economía y en nuestro desarrollo.

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Siempre hemos dependido del suministro de la naturaleza y todo cuenta. Un ejemplo es el control de plagas que cumplen diversas criaturas que integran la cadena alimentaria, o la polinización que llevan a cabo los insectos y las aves, que al final del día resulta ser de gran relevancia a pesar de pasar desapercibido en su sencillez cotidiana.

En este sentido y bajo las condiciones en las que vivimos actualmente, no solo es necesario, sino que debería además ser obligatorio que se definan límites en las tasas de extracción de recursos naturales.

El aprovechamiento de recursos de cualquier ecosistema requiere definir cuáles son las tasas óptimas de extracción de esos recursos y su aprovechamiento de manera que se garantice también empleo y riqueza.

Nos quedan a deber

Lamentablemente México también se ha caracterizado por llevar un pésimo manejo de los recursos naturales y no renovables y bajo el cobijo del propio gobierno se ha permitido a empresas nacionales e internacionales se utilicen recursos de forma desmedida, sin control sobre los efectos en el entorno, sumado a los bajos impuestos y cuotas ambientales irreparables.

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Esto resulta ser una de las manifestaciones más evidentes del neoliberalismo capitalista, la apropiación de los recursos naturales sin control casi siempre por medio de ventajas otorgadas por el Estado a las grandes empresas.

La corrupción y malas prácticas han impedido se lleven medidas efectivas y congruentes que eviten la pérdida de la diversidad biológica y que aseguren que los ecosistemas sigan suministrando recursos y servicios esenciales.

Este es el verdadero reto y debiera ser el compromiso del gobierno de México frente a la conservación biológica, el ser congruente con los permisos y la forma en que se disponen en muchas otras áreas los recursos naturales y cambiar el modelo que en otros tiempos llevó a la deforestación del Altiplano central casi en su totalidad, con sólo un 10 por ciento de cobertura original de bosques templados.

Esto hace necesario que se promuevan otras alternativas de desarrollo en zonas y comunidades que cuenten con recursos naturales, tomando medidas efectivas y urgentes para detener la pérdida de la diversidad biológica.

De manera que, si bien es importante y resulta ser un ejemplo el caso de México en el mundo siendo uno de los países con mayor número de áreas protegidas, otro lado de la moneda refleja opacidad, violaciones y duda frente a las políticas gubernamentales relacionadas con la gestión ambiental así como la regulación de las actividades de aprovechamiento de riquezas naturales.

En un estudio llevado a cabo por la unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS) describe a las políticas gubernamentales en materia de conservación biológica como contradictorias e indiferentes a los principios básicos del derecho ambiental que nos lleva a un estado de excepción ambiental perpetuo.

Celebrar o recordar este día es eso, ver las dos caras de la moneda y sensibilizar a las personas de todas partes del mundo sobre la importancia e implicaciones de las acciones tomadas por los gobiernos y los estados en materia de conservación biológica.

Los recursos naturales son de todos y resulta injusto que no se aprovechen correctamente o bien no se conserven a pesar de su importancia.

El deterioro ambiental nos cuesta y el gasto destinado a la protección al medio ambiente nos cuesta, pero este último es totalmente necesario y en el marco del Día Internacional de la diversidad biológica es un orgullo que México sea uno de los cinco países megadiversos del mundo, esto debido principalmente por la fortuna de vivir en un país tan rico en plantas y especies, pero también es un día reflexión sobre lo que el gobierno queda a deber frente a las malas prácticas, el costo e impacto de la degradación ambiental que aumenta progresivamente. #Legalización #Ecología