Una audiencia jurídica puede ser tan emocionante como un relato de aventuras. Cuando los litigantes exponen su queja, la respuesta a la demanda y narran los hechos en que se basan para darse por ofendidos y asumirse con derecho a reclamar cosas, se percibe una exposición, un nudo y un desenlace, como si fuera el capítulo de una teleserie.

Había una vez un señor que tenía un miedo atroz de que se acabara el mundo y empezó a juntar cucarachas para hacer un criadero de insectos productores de leche. Tan seguro estaba de que con esa estrategia él y su familia serán sobrevivientes en caso de una catástrofe, que no le importa que los bichos paseen a sus anchas en el local, donde atiende a las personas que llegan a su negocio a comprar los alimentos que vende.

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No cree lo que le dice el panel de expertos. Se encuentra a punto de que le cierren el restaurante por insalubre, a pesar de que la leche de cucaracha es más nutritiva que la de vaca y hasta se las da a sus hijas. Los testigos que acuden a respaldar a los querellantes aportan testimonios diametralmente opuestos; uno casi se muere con la ingesta del insólito lácteo y el otro tiene una salud envidiable gracias al mismo.

Para interesar a la teleaudiencia se dice que Rosario quiere divorciarse de su esposo Juan, quiere la custodia total de sus hijas y que el negocio se venda y se le entregue a ella la totalidad del dinero obtenido... ¡qué emoción! ¿Conseguirá lo que quiere? No se vaya, hacemos un corto receso y lo sabremos después del mensaje de nuestro patrocinador.

Y ante el fallo de la Dra.

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Ana María Polo, si favorece a la parte que se ha ganado la simpatía de los escuchantes, reina la armonía. Se tiene la sensación de que se ha descubierto la verdad y se ha hecho justicia.

Entonces comienza la historia de una esposa que pierde a su bebé y le quita la hija a su hermana, sin decirle nada a su esposo.

Antes de comenzar el litigio, la juez árbitro leyó una cita. Lo hace al inicio de cada caso. Esta vez del escritor español Carlos Ruiz Safont: La mentira más efectiva es siempre una verdad a la que se le ha sustraído una pieza clave y aquí que la doctora se abstuvo de preguntar ¿cómo están? Nada más ver la cara del demandante, que de plano pidió la anulación de su #Matrimonio. De igual manera pidió ser exonerado de la responsabilidad de mantener a la hija que creyó suya hasta que se hizo una prueba ADN en la que se demostró que él no es el padre biológico.

La demandada, llora que te llora y el teledrama se vuelve melancólico y sorpresivo al hacer acto de presencia en la sala, una joven que se presenta como la madre biológica de la criatura en cuestión y hermana de la candidata a ser deportada.

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Cada revelación va evidenciando que, en realidad, los miembros de esa pareja estaban hechos el uno para el otro. El hombre pudo llevar a su cuñada de testigo porque dio con ella al investigar a la familia de su mujer, cosa que debió hacer desde el noviazgo y que obviamente no hizo. En realidad ellos en común sí tuvieron una niña que a los dos meses de edad murió. La famosa puerte de cuna, pero la demandada no le avisó a su prometido del fallecimiento de la bebé, porque sabía que sin criatura no habría matrimonio.

Él la acompañó en su embarazo y le pagó los gastos no porque tuviera ilusión de ser padre, sino para cerciorarse de que no era una preñez fingida. El día del parto se le hizo a la recién nacida una prueba #ADN a petición del señor, quien entonces sí aceptó casarse con la madre. La justicia, en realidad, no es más que una venganza reglamentada.

El programa originalmente se llamaba Sala de Parejas y comenzó a transmitirse el 3 de abril de 2001. Poco a poco, se fueron solucionando litigios que no eran de novios, amantes o esposos sino de vecinos, trabajadores y patrones, prestadores de servicios y clientes, inquilinos y caseros y entonces fue que se le cambió el nombre por el de Caso Cerrado, que es el enunciado con el que la juez da por terminada la audiencia después de emitir su fallo.

De este programa hay ediciones para adultos y especiales transmitidas desde Los Ángeles o cualquier otra ciudad que no sea Miami y otros programas que son sus copias al carbón: Tribunal oral, Veredicto y La Jueza en Chile, pero sus conductores no han logrado la popularidad, ni el poder de convocatoria que tiene la Dra. Ana María Polo. #Psicología