Las noticias llegaron en la noche del lunes 22 de mayo a #México. Algunos nos enteramos por las redes sociales que se han convertido en la más eficiente, o por lo menos rápida, vía de información.

Un nuevo atentado sacudía el corazón inglés. Esta vez no en un puente ni arrollando personas, sino mediante explosiones en un evento juvenil.

Aunque los atentados en Europa no son algo nuevo, es evidente que a partir de la fuerza adquirida por ISIS, son cada vez más frecuentes e inquietantes.

¿Cómo vemos eso desde México?

Luego del atentado de París, en noviembre de 2015, escuché a varias personas decir "¡qué bueno que vivimos en México, donde no pasaban esas cosas!".

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Es verdad que no pasan esas cosas. No hay ISIS de que preocuparnos, pero ¡sólo eso nos faltaría!

La #Violencia es la nueva constante alrededor del mundo y en cada lugar se da de forma distinta. Sin embargo, no quiere decir que el resultado sea otro. Miedo, impotencia, desesperación e ira se desatan ya sea por un carro bomba que ha matado a niños musulmanes o por 43 estudiantes cuyo destino cada vez nos parece más incierto y desconocido.

¿Qué ha llevado al mundo a este estado?: ¿La avaricia de los grupos de poder? ¿La desigualdad y pobreza? ¿La falta de oportunidades reales para llevar una vida más o menos "normal"? ¿La falta de empatía que hemos sembrado en las generaciones más jóvenes? ¿La falta de solidaridad con el que consideramos distinto?

Cada vez que hay un atentado en Europa, las tendencias en redes sociales no se hacen esperar con el típico #prayfor...

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pero ¿rezar nos ayudará a resolver el problema? No estoy segura.

Por otro lado, no faltan los que critican a quienes se duelen por los europeos porque, dicen, generalmente, no muestran solidaridad por árabes o por mexicanos muertos en las múltiples batallas que se libran diariamente en estos países. Pero los muertos, son muertos, y de acuerdo a la tendencia liberal que rige al mundo occidental, del cual es parte México, deberíamos dolernos por cada persona que pierde la vida en un acto violento, no importando su nacionalidad.

La violencia no es algo nuevo. Desde siempre ha habido guerras y luchas de poder. Hoy, en que el mundo se está conformando de una nueva forma y donde nuevas potencias -económicas, militares y políticas- emergen, debemos esperar más y más actos terroristas en diversos sitios del globo, especialmente en Europa y, tal vez, Estados Unidos; además de amenazas abiertas de guerra.

Históricamente resulta interesante cómo se mueven las piezas dentro del tablero político internacional; lo que hace temblar, es ver el sufrimiento de personas como daño colateral que parece no importar a nadie y la posibilidad, lejana o no, de poder padecer en carne propia algún acto de esta naturaleza como un levantón o secuestro de los tan cotidianos en este país.

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Yo no rezo por Manchester, pero me duele el dolor ajeno. Yo no rezo por Siria [VIDEO], pero me duele la masacre de su pueblo. Yo no rezo por México, pero participo, como puedo, para tratar de mejorar mi entorno y hacer ver que cada vida importa. Yo no rezo por los periodistas muertos, pero exijo justicia y exijo al gobierno de México que otorgue garantías para que todos podamos ejercer la profesión de nuestra elección sin riesgos, tal como nos lo han prometido las leyes que, supuestamente, rigen este país y el mundo. Si, hay que desear la paz y trabajar por alcanzarla. #Terrorismo