Durante mucho tiempo, muchos de nosotros nos hemos preguntado si la libertad de expresión es realmente “aceptada” en nuestro país o estamos hablando de una falacia que ronda nuestra cabeza al mismo tiempo que escuchamos o leemos las noticias de cualquier índole.

Pero en realidad, este tema va mucho más allá de lo que podamos o no percibir, escuchamos que hay amenazas a quienes hablan, veto por “hablar de más” o incluso hay quienes pierden la vida por seguir creyendo en este baluarte de la sociedad.

Pero, ¿qué es en realidad la libertad de expresión?

La UNESCO (United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization por sus siglas en inglés) la define como “… un #DERECHO UNIVERSAL que todo el mundo debe gozar”, en donde todos tenemos el derecho opinar y expresarnos libremente; debemos y podemos mantener una opinión sin “interferencias” y por ende nos da la posibilidad de buscar, recibir y difundir información e ideas a través de cualquier medio de difusión sin que tengamos límite de fronteras.

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Entonces, si hablamos de un derecho universal, ¿por qué se ejerce la coerción? En mi opinión, esta coerción existe solo por miedo, por un temor latente a que la gente crea lo que se dice y las personas queden “marcadas” bajo ciertos estigmas que a la postre sean difíciles de borrar.

Esto marca la diferencia entre hablar, escribir y expresar lo que uno piensa, si todos vieran desde una perspectiva diferente los comentarios que se vierten y no se viera tan obvio que hay cosas que molestan con una nota u otra, tal vez la sociedad misma se empezaría a ver con otros ojos, con ojos críticos de su entorno y se daría la oportunidad de ser una verdadera sociedad que se acepta tal y como es. Hay quienes dicen que el gobierno hace o deja de hacer, esto puede ser cierto o no, depende de quien lo viva, pero la realidad es que, si los gobiernos permiten que se exprese la gente tal y como lo siente, se podrá lograr sin duda un mejor relacionamiento.

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Ahora, también la sociedad debe entender que la libertad de expresión no habilita a las personas a romper con las buenas prácticas sociales, con la cordialidad y el respeto por los demás; el ejercer este derecho, conlleva a aceptar las responsabilidades del mismo, a saber discernir entre un comentario sarcástico a uno que enriquezca a la sociedad. Es bueno quejarse, de hecho es necesario decir lo que nos gusta y lo que no nos gusta del mundo en el que vivimos, pero, esto no quiere decir que pueda agredir solo por querer que todos me escuchen.

Creo que en México estamos iniciando nuestro camino hacia una democracia, camino que no es fácil de recorrer y que tendrá muchos tropiezos, pero, que estoy seguro podemos recorrer todos de la mano de la libertad.