La convivencia marital o de pareja, se ha convertido en un reto en la actualidad. Frente a las tecnologías de información y comunicación, el #amor y el tiempo son parte de una competencia, donde la rapidez de los sucesos actúan en la rutina a modo de cláusula obligada. La contemplación, el esparcimiento (sano – pasivo) agregado a la reflexión no tienen cabida.

La conversación, no necesariamente tiende a tratarse sobre alguna tendencia relevante, o debe circular en la problemática del diario por parte de alguno, ¿cuál de los dos actúa como terapeuta y por qué? Al hacer mención en cuanto a la tarea ardua del escucha, no sugiero poner en la balanza, si uno escucha más que otro; las diferencias y personalidades de cada quien, están para enriquecer, encontrando una solución o soluciones que se lleven a cabo por partida doble.

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Lejos de ciertos enfoques sociales, es mucho más sencillo encontrar una respuesta; una opinión prolija y analizar la preocupación o lo que tiene que decir tu pareja. Aunque hay veces que los zapatos del otro, no calzan el problema apropiadamente para una resolución de caracteres, y la imposición de una solución equivocada acaba en desastre total.

Los tiempos de convivencia y soledad – el uno del otro – parecen tiempos obligados, rutinas ejercidas por cronometro. El trabajo, sumado al tiempo de ocio – personal – algunas veces monopolizado por la pareja, se vuelve una labor de un solo sentido, atender la necesidad y gustos del otro, ya no es conciliarse armónicamente. Los fines de semana son un envoltorio donde el tiempo de pareja es otro asunto a tachar de la lista, todo se vuelve predecible, y acaba por ser un déjà vu donde uno solo, aparentemente va en línea recta.

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Las actividades de esparcimiento personal – para cada quien – podrían ayudar a la relajación, a encontrar un momento o fluctuación de instantes. En esas horas sin tensión ambos convergen, y comparten actividades similares o diferentes, que ayudan a captar más fácilmente las necesidades – o inquietudes – que aparezcan en el momento. Sexo o no sexo, conversación, o lenguaje en silencio; el hecho de estar juntos, solo porque si, no debe sumarse a la tarea rutinaria. El simple acto de pasear, son costumbres que han sido desplazadas por otras, donde la interacción de la pareja actual, se reduce a la curiosidad enfermiza de las redes y lo que se publica minuto a minuto. La monotonía tecnológica de los medios, las aplicaciones y el alcance de un todo a la mano, no da espacio para estos pequeños momentos mutuos, que no solo acrecentan la retroalimentación humana, sino que ayudan a conocer muchos aspectos importantes de nuestra pareja. #Filosofía #Redes Sociales