El luto

México vive un luto constante en el gremio periodístico. El placer de escribir en este país se ha convertido en la profesión más perseguida , amordazada y menos valorada y cuidada.

Lo que debería ser el mayor placer para los amantes de la búsqueda de la información, se tornó en persecución de aquellos que no quieren sea revelada la verdad. Verdad que se vive en cada esquina y rescoldo del país, y que las letras de un valiente, no es que descubran algo inusitado, es que ponen al descubierto no sólo al actor de la nota, también a aquellos que han permitido que está suceda.

¿Por qué tenemos que vivir bajo la sombra de un seudónimo para publicar lo que acontece en este país?

¿Por qué no somos libres de escribir las historias que tropiezan frente a nosotros y los ciudadanos tienen derecho a saber?

¿Por qué a pesar de las muertes, amenazas, grupos y asociaciones que exigen no sucedan más, nadie hace nada?

¿A quién hay que acudir si los obligados a darnos protección nos piden silencio?

Periodistas armados

Las armas con que transitaban esos hombres y mujeres que ya no están con nosotros - ejerciendo su pasión por la verdad- era una pluma cargada de sueños en la que dispositaron el ideal de que se dijera lo que está pasando, y con la esperanza de que algunas de sus letras cambiaran la historia y el rumbo de nuestro país, tan dolido, golpeado, explotado, ignorado y usado.

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Estos mismo hombres y mujeres traían un arsenal de papel para depositar ahí todo lo que otros quieren, piden y hacen hasta lo imposible para que se oculte.

Nadie piensa en esos héroes de la escritura que salieron de sus casas y se despidieron de sus hijos para buscar, a través de sus letras, el sustento de su familia y es que algunos, no sabemos hacer otra cosa que esto: escribir, cuestionar, informar.

En México la tinta del periodismo es roja, las plumas se están llenando de los sangre de aquellos que se atrevieron hablar. Los que aún quedemos, tenemos que sacar fuerza de esos que ya no están no solo para pedir justicia en desplegados. Tenemos la obligación de exigir el no tener que escribir nunca más sobre la muerte de uno de los nuestros.

No importa la fuente que cubres, no importa el medio en que trabajas, no importan los años que tienes viviendo de esto, no importa si eres reconocido o no.

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No queremos y no debemos permitir una sola nota más de muerte a periodistas, y tampoco debemos permitir que el miedo entre a nuestra pluma, nuestra libertad de expresión y nuestro derecho a informar.

##NiUnoMas #Nosestanmatando #NoAlSilencio #ADN