Crecí admirando a los superhéroes de los cómics y caricaturas, viendo sus azañas extraordinarias, encantado con sus super poderes, pero sobre todo inspirado por su valor. Recuerdo que en los exámenes vocacionales que realicé en mi juventud el #periodismo y la Comunicación siempre aparecían en los rangos más altos (junto a artes y otras áreas afines igual de mal pagadas), dichos resultados me hicieron plantearme mi futuro, proyectándome a mi mismo en las cosas que admiraba y soñaba ser, dejando a un lado el lujo y el dinero, enfocándome en lo que idolatraba y respetaba, así es, un héroe.

¿Qué vas a hacer cuando seas grande?

Lamentablemente no poseía super poderes, y adquirirlos por medio de un accidente de laboratorio sonaba poco probable y altamente mortal.

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Pensé entonces en Superman y Spiderman, dos personajes que fuera de sus aventuras fantásticas trabajaban como Periodistas, uno como reportero y el otro como fotógrafo. Más allá de las ventajas tácticas para luchar contra el crimen que estos trabajos significaban, servían también como una forma más humana de ayudar a la sociedad, de hacer algo positivo y combatir la injusticia con eso que nos separa de los animales, el lenguaje.

Motivado pues por mis héroes de la infancia y por los resultados de mis exámenes vocacionales, entré a la carrera de Ciencias de la Comunicación. Esta vez fue el valor de los Periodistas el que me llenaba el corazón de ilusión, de poder ser alguien que le sirviera de algo a una sociedad tan dañada como la de mi querido Culiacán, sólo para darme cuenta de la dura realidad que se vive en la actualidad, muy distinta a la de los comics.

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Los buenos mueren

"En este film los buenos mueren" dice Western de la banda punk rockera Attaque 77, y es que cada Periodista que no se calla, cada paramédico que asiste a una escena del crimen, cada intento por hacer las cosas bien termina de forma contraproducente. Estamos en un país donde el que mata, el que roba, el que engaña está mucho más protegido e incluso es admirado por un sector de la población que irónicamente es el más afectado por las acciones de dichas personas.

De todo esto y más estuvieron concientes hasta el día de su muerte los seis Periodistas asesinados que van en este 2017, y los más de 100 que van desde el año 2000, continuando aún así con su labor, es por eso que incluso más que Superman, Spiderman o cualquier personaje cool de la televisión, estas personas, estos mortales, merecen ser llamados héroes y también que sigamos luchando, alzando la voz y atreviéndonos a informar.

México se encuentra en el lugar #147 de 180 en la clasificación mundial de libertad de prensa según la RSF, debajo de países como Venezuela, Honduras y Palestina. #Violencia #Libertad de Expresión