A diario, sin falta, nos recuerdan que ser mujer en este país es peligroso. Nos lo recuerdan en el transporte público, en las calles, en la oficina, en la escuela, ¡vaya! hasta en nuestra casa. Lo más triste e indignante de todo es que nos dicen que pase lo que nos pase la culpa recae sobre nosotras.

Ayer, mientras caminaba hacia el lugar donde tomo un diplomado, me di cuenta de que tendría que pasar entre cinco varones. No mentiré, sentí miedo. Se tensaron mis músculos y comencé a caminar de manera más rígida, sin embargo decidí no cambiar de acera, no rodearlos, pasar en medio de ellos con la cabeza en alto (aunque debo admitir que me costó mucho no bajar la mirada).

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Como sospechaba, fui bombardeada con miradas que me hicieron sentir incómoda y uno de ellos no dudo en chiflarme. Me encendí y con la adrenalina corriendo por mi cuerpo, con rabia y miedo mezclados, lo miré a los ojos y lo que salió de mi boca fue solo una pregunta: "¿neta?". El sujeto, arrogante, me contestó con otra pregunta: "¿Ah, no?", como si él diera por hecho que yo quería su piropo, y lo único que respondí fue: "¡No!" y seguí caminando, rígida, controlando el pánico. Saliendo de clase, de noche, casi corría hacia mi carro, pensando que el depredador pudiera estarme esperando.

No dudo que esta historia se repitiera en otro lugar, al mismo tiempo o en otro momento, con otras mujeres involucradas. No dudo que otras no corrieron con mi suerte. No dudo que en estos instantes sucedan cosas peores.

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No tengo la menor duda en que si hubiera pasado algo mucho más grave me hubieran dicho, "es que, para qué les contestas", "¿Por qué pasaste por ahí?", "¿Qué llevabas puesto?", entre otras interrogantes que me hubieran hecho sentir culpable, la única responsable de ese destino.

Al día son asesinadas 7 mujeres en México... y ellas tuvieron la culpa

Los casos de feminicidio que se suscitan día con día en todos los estados de nuestro país, con un promedio extremadamente alarmante en estados como Ciudad Juárez, Chihuahua, Veracruz, Guerrero, Zacatecas, Coahuila y Estado de México, son solo algunos de los que componen esta aterradora estadística compartida por Amnistía Internacional. La cifra aumenta si incluimos a otros países de América Latina: 12 feminicidios al día. Lo más lamentable es la poca seriedad y profesionalismo de nuestros organismos de justicia, cuyo trabajo parece regirse por la impunidad.

Esta triste realidad parece ser resultado, entre otros muchos factores, de una política de simulación, cuyo discurso principal, según Lucía Melgar, "sirve más para tejer máscaras y maquillar la realidad que para cambiarla".

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En el centro de esto tenemos al sistema patriarcal que normaliza todos los tipos de violencia que se ejercen contra las mujeres, valiéndose de justificaciones absurdas que se basan en la idea de que la mujer es un objeto que pertenece al hombre. La "vieja" tiene roles específicos que cumplir y de no ser así se coloca a sí misma en la vorágine de la violencia: ella se busca los problemas... por desobediente.

Por concubina, mala estudiante y alcohólica

En la madrugada del pasado miércoles 3 de mayo fue encontrado el cuerpo sin vida de Lesby Berlín Osorio dentro de Ciudad Universitaria (UNAM). Estaba suspendida por el cuello con el cable de un teléfono público en uno de los jardines de la Facultad de Química y el Instituto de Ingeniería, catalogados por muchos como un hervidero de misoginia.

La PGRCDMX activó el Protocolo de Investigación Ministerial, Policial y Pericial con Perspectiva de Género para el Delito de Feminicidio. Sin embargo, a pocas horas de que el cuerpo fuera identificado por la madre y la pareja de #Lesby, la PGRCDMX falló en el seguimiento de dicho protocolo.

Según éste, las investigaciones de violencia género deben ser libres de "... la influencia de patrones socioculturales de discriminación [que puedan dar] como resultado la descalificación de la credibilidad de la víctima durante el proceso penal en caso de violencia y una asunción tácita de responsabilidad de ella por los hechos [...]".

Sin tomar en cuenta lo estipulado por el Protocolo, la PGRCDMX, en su cuenta de Twitter, dio a conocer datos de la vida personal de la víctima que provocaron el enojo de usuarios:

"El día de los hechos, la pareja se reunió con varios amigos en CU, donde estuvieron alcoholizándose y drogándose". "El novio, con quien vivía la víctima, informó que él trabaja en el área de intendencia de la Preparatoria 6", "Su madre y su novio aseguraron que ella ya no estudiaba desde 2014, y dejó sus clases en el CCH Sur, donde debía materias".

El asesinato de Lesby parece estar justificado: no estudiaba, vivía en concubinato, era alcohólica y drogadicta.

Las usuarias de Twitter crearon un hashtag con el que daban a conocer una macabra hipótesis de qué sucedería si fueran asesinadas: ##SiMeMatan. Con este hashtag hicieron visible la revictimización de la que fue objeto Lesby por parte del organismo de justicia de la Ciudad de México. Esto derivó en la eliminación de dichos Twitts por orden del Procurador General de Justicia de la Ciudad de México, Rodolfo Ríos.

"Jamás, la conducta, la vida privada o la condición social de una víctima afectará una investigación. He instruido rectificar este grave error".

La cosa, señor Procurador, es que en nuestro lastimado país parece que la vida privada de sus ciudadanas sí afecta las investigaciones en materia de género. La revictimización es una realidad patente y es uno de los mecanismos que favorecen a la impunidad que vivimos en México, día con día.

El caso de Lesby no ha sido el único. Hace poco tiempo, gran parte de la sociedad mexicana culpabilizaba a Karla Saldaña por haber muerto en un trágico accidente automovilístico en la Ciudad de México. Aparentemente el deceso de Karla se debió a que había salido de fiesta sin su marido. Casos como éstos se repiten todos los días, en todo el mundo y parece que aún no se entiende que no importa cómo te vistas, a qué hora sales, si ibas sin un hombre a tu lado, si habías bebido, si tienes una carrera o no, si habías decidido viajar sola, si te defendiste de tus agresores, si denunciaste a tu violentador, todo esto entre un largo etcétera. Lo que importa es que somos seres humanos y nada justifica la violencia de la que las mujeres somos víctimas a diario... sin falta. #Feminismo