Cada vez que se hace referencia al tema del muro en la #frontera norte de la República Mexicana, nos preguntamos que pasaría si en vez de invertir nuestro esfuerzo buscar modos para distanciarnos, pasáramos a una relación basada en el entendimiento.

Para administrar el norte del continente, necesitamos discutir la verdad de una historia que no empezó en el Siglo XX, de tal forma; se explicaría con base en lo profundo, la identidad de pobladores no vinculados con el credo mesoamericano.

Gracias a los medios de transporte, hacemos la peregrinación ágilmente hasta Nuevo Laredo para descubrir el mismo modelo operativo con puentes de los cincuentas que controlan el flujo de vehículos y vía andantes de un país al otro.

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¿Cuán ignorantes si no podemos ponernos de acuerdo para dulcificar este intercambio que va de aquí para allá y de allá para acá recíprocamente?

Tenemos más de medio siglo matando los planes de un futuro comunitario ambiental que en vez de confundirnos con las ventajas de una pared, revele las necesidades de ambas tierras en términos del trabajo legal que podemos hacer de uno y otro lado. ¡Cuán brutos si no hemos podido liberarnos del odio histórico, en pos de inventar puentes donde se de licencia a gente que lo mismo vive en una ciudad dividida.

Caminamos a los United. No hay muro. El paso, enrejado al máximo, oculta el Río Bravo. Sin embargo comprobamos con alivio su existencia. Aparece delgado y caudaloso...¡mortal! Sus aguas pertenecen en partes iguales al desierto y no hay ninguna otra amenidad.

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Si podemos construir rascacielos, ¿no podremos comprender por fin el fenómeno entre un país y otro, lo suficiente como para no requerir de visas o pasaportes obligatorios. Hace 200 años el mapa era otra cosa; ¿qué tanto hemos superado la raíz de un imperio administrado por la corona española?

El progreso depende de que a corto plazo se atienda este problema; similar al de Tijuana y Ciudad Juárez, Nogales o Piedras Negras. El mismo en Nuevo Laredo, aunque van cambiando las entidades interesadas en tierra que fue compartida por muchas tribus nómadas.

Gracias a la ambición europeo tecnológica, se fundan estas ciudades cuya red se ha visto respaldada en su momento por las vías del tren y ahora: las súper carreteras. No hay que subestimar el crecimiento latente de cascos coloniales y modernos, ahora con autopistas periféricas y centros comerciales.

Hay algunos museos de menor escala y en general las carreteras no han cambiado siguiendo la línea divisoria. Llegamos a paso cansado hasta Reynosa que omitimos por causa de tres muertos encontrados el 5 de mayo.

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No es esta la noticia que queríamos dar de actualidad y seguimos hasta Matamoros en el estilo Airbnb.

El anfitrión de la muy heroica, nos explicó de reformas por realizarse cuyo fin es relacionar la comunidad de Brownsville con una vía verde o ciclovía; aunque lejos estamos de otrora cuando se hacían festivales de unidad que dejaban abierta la entrada y salida de huéspedes.

Hay un Museo de Arte Contemporáneo. Matamoros no es nada más el color de las noticias acerca de su violencia. Hemos vivido muchos años una lucha contra la corrupción mediática que ha florecido con obras de interés popular y el fortalecimiento de parques y las plazas.

Aquí se ha sembrado una magnífica escultura de Sebastián y no cabe duda que la fusión entre el MACOM y la casa cultural es afortunada. No fue tan fácil abrirse a una exposición única con un mensaje ininteligible.

Digamos que el recurso de Antonio Ochoa de pintar contra la pared no es algo innovador, ni plantear como hace en Caminando cintas de colores y marcos caquiformes pegados a la pared como algo de nuestros días.

Todo el espacio lo ocupa un lenguaje mínimo con elementos haciendo referencia a distintas cosas específicas de valor estético. Pequeños relieves y videos completan el despliegue de un contenido amenazante, pues se coloca una carretillas como colofón a tono con el sonido de una grúa.

En corto el Museo de Rigo Tovar se encuentra en remodelación. Muchos fans vienen a visitarlo y la familia poco a poco completa el acervo de curiosidades como el emblemático Rolls Royce, que recuerda los años de gloria y parranda. #periodismo regional #Crónica del noreste