En 2014, un sitio de noticias falsas y -usualmente- divertidas por lo absurdo de sus ocurrencias, publicó que la zona arqueológica de Teotihuacán se iba a vender a Estados Unidos por una movida del Senado mexicano mientras la gente estaba concentrada en algún partido de futbol. Como dicho sitio aún no era tan famoso, la noticia se regó por las redes sociales.

En aquél momento, yo enseñaba la materia de Historia de #México a jóvenes de bachillerato y uno de ellos me preguntó que si era verdad la noticia, porque su mamá se la había contado y "estaba muy enojada". Aclaré el punto y seguí mi clase. Sin embargo, me dejó una leve preocupación que con el tiempo se ha ido incrementando.

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¿De verdad somos tan crédulos?

Hoy son elecciones en el Estado de México y las campañas han sido terribles, con una guerra absurda de acusaciones, noticias falsas, amenazas y llamadas a media noche a la población para hacer quedar mal a los contrincantes políticos; deberíamos poner especial atención en las fuentes, (porque el mexicano promedio no lo hace), en lugar de creer ciegamente en lo que alguien dice.

Si alguien odia a cierto candidato, y un sitio publica algo "malo" de él, esa persona lo compartirá inmediatamente (a veces sin leer la noticia) y hasta da su enterada e incuestionable opinión sobre que la gente que sigue al sujeto en cuestión es ciega o tonta. Si por el contrario, el candidato o partido que apoya "hace algo bueno" según alguna nota que encontró, la comparte y la da por cierta.

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Y, finalmente, si la nota que encuentras es "benéfica" para quien detestas, la ignoras y asumes que seguramente manipularon la información, porque de ese tipo "no puede venir nada bueno".

Resumiendo, la mayoría de los mexicanos, solo estamos dispuestos a reafirmar lo que ya opinamos pero difícilmente escucharemos atentos a quien puede darnos una opinión distinta a la nuestra, aunque se trate de alguien enterado.

Quienes en 2014 creyeron que el Senado sí era capaz de vender Teotihuacan al gobierno estadounidense, lo hicieron porque no tenían confianza en los políticos y la noticia les reafirmaba que "son una bola de corruptos", por lo que pocos trataron de confirmar si era cierta o no la noticia.

Además, leer una nota completa y buscar información para confirmarla, lleva tiempo. Y nadie quiere "perder su tiempo" en averiguar si la nota sobre los campamentos de maestros oaxaqueños apostados en Toluca es verdad o si las llamadas en la madrugada a los teléfonos mexiquenses vienen de la izquierda o del gobierno en el poder; o a quienes apoyan a la candidata azul no les interesa si efectivamente recibió dinero, porque "¿qué tal que es verdad?, ¿qué opción les quedaría?"

En fin, es preocupante nuestra poca capacidad para escuchar opiniones distintas a la nuestra o cambiar nuestra forma de ver las cosas y no se si es privativa del mexicano, pero veo que sí es algo generalizado.

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Ya sé, ya sé; siempre hay excepciones. Pero cuántas personas están dispuestas a revisar sus ideales, valores, creencias y opiniones para analizar si se equivocan o no.

Buscando en la red, encontré que una psicóloga estadounidense, Julia Galef, le llama a ésta, mentalidad de soldado. No ves el panorama completo pero la verdad que conoces es por la que peleas, hasta la muerte si es necesario.

Lo que necesitamos, no solo aquí, sino en todo el mundo, es desarrollar la mentalidad de scout, para explorar, ver el panorama completo y no cegarnos ante realidades a medias.

Hoy, ojalá los mexiquenses tengan mentalidad de scout y vean, exploren y analicen lo que está ahí realmente y no se crean lo que los medios oficiales, las jugarretas políticas o los bots les quieran hacer creer. Cruzo los dedos, aunque no creo que sirva de mucho. #elecciones