A principios del mes de Junio ocurrió un #feminicidio que indignó a la sociedad mexicana. Se trató de Valeria, una niña de once años que fue abusada sexualmente y asesinada a bordo de la Ruta 40 en Nezahualcóyotl, Estado de México. En esa misma semana otras tres mujeres fueron asesinadas en la entidad, nadie les hizo caso. El caso de Valeria tuvo una particularidad, no se culpó a la victima, sino al padre que la dejó sola.

En reiteradas ocasiones se intentó explicar el crimen buscando una justificación externa; que si estaba ebria, la ropa que vestía, se descuidó, no habló del maltrato, era de noche, etc., la evidencia es estremecedora: siguen sin reconocerse las consecuencias de una sociedad que interioriza comportamientos machistas.

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Sin embargo eso ya lo sabemos, y no es el caso redundar. Para bien y para mal, se popularizó el término feministas. En primer lugar ha servido para bien al ser funcional y llegar a oídos de mujeres que desconocíamos esta lucha histórica que busca equidad de género, libertad de pensamiento y de cuerpo, inclusión, oportunidades laborales y profesionales, entre otras cosas.

Esta apertura a temas como el aborto, decidir si casarte o ser profesional, que carrera elegir, cómo vestir y hablar, de quien enamorarse, parecieran temas que ni siquiera valdría la pena poner en debate, la realidad es otra, lo anterior señalado se ha ido ganando a lo largo de la historia con muertes y encarceladas. El feminismo actualmente busca reinvindicar estos derechos (y otros más) que sólo existen en papel, en una constitución sin representación real.

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Ser feminista para bien, es abrir tu mundo a elementos que te son arrebatados desde que eres niña, es constituirte como ser humano.

En segundo lugar ha servido para mal por la vulgarización del término, al grado de contraponerlo directamente con el machismo, como si fuera una cuestión de lucha por el poder, y que además, se imponga como ideología, y no debería ser así, porque es justo la lucha que se ha hecho, no minimizar a nadie por cuestión de género, clase social, preferencia sexual, religión o afiliación política.

El feminismo radical se apoderó de la lucha. se hizo famoso y se extendió, y no lo critico, lo comprendo, porque los actos que llevan a cabo los dicta la impotencia de las muertes, la impunidad, no lograr el cambio a gran escala, y en ocasiones la ira que provoca el seguir ignorando la mortandad que implica la sociedad machista.

No somos estadísticas poblacionales, ni de funcionalidad institucional, mucho menos de defunción. Pareciera que poniendo una cifra se quita el peso criminal, se aniquila a las mujeres eliminando su nombre, su identidad.

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No aprendemos de los errores anteriores, hace décadas tuvimos a Ciudad Juárez; ahora tenemos al Estado de México, Guadalajara, Guanajuato, Guerrero, Oaxaca, Ciudad de México, Puebla, los crímenes rara vez provienen de desconocidos, en su mayoría son realizados por la pareja sentimental o alguien cercano.

El estado de #Violencia en el que nos encontramos sigue promoviendo la impunidad, a pesar de los esfuerzos de Organizaciones No Gubernamentales y de #Derechos Humanos, Universidades y activistas las cifras no cesan. Tenemos a los asesinos al lado de nosotras, aunque alcemos la voz no somos escuchadas mas que por nosotras mismas.

Para poder librarnos del #NiUnaMás será necesario cambiar el ambiente de muerte y violencia en el que nos encontramos inmersas millones de mujeres, la única manera será educando a los niños de forma libre, no imponer ideas de superioridad ni inferioridad. #Educación