Hace unos días hacía una retrospectiva entre mis maestros de antaño y de los que tanto aprendí, incluyendo las cosas que no debía hacer. Sin duda, hasta eso también se aprende porque hasta eso se enseña, con cada una de las clases que, muchas veces, no son ni siquiera en un aula.

¿Qué es lo que hacen los mejores?

De ahí viene la pregunta que uno mismo como docente seguramente se hace y que el libro “Lo que hacen los mejores profesores de universidad”, de Ken Bain, plantea de forma acertada. Estaba revisando este material y me trajo a la mente estos recuerdos. ¿Qué hacen los mejores? pregunta Bain, y es que en el inicio cae en subjetividades, pero a medida que uno va profundizándose en la lectura del material se va percatando de que, en efecto, muchos de estos son los mejores y la obra demuestra las razones.

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Hay dos vertientes interesantes:

  • Lo que hacen
  • Lo que piensan

En la parte introductoria, el autor define lo que podría ser una manera generalizada de conceptualizar la excelencia. Esto se logra evidentemente con el interés por una parte y la disposición que tenga el docente para compartir lo que sepa. Para que sea un facilitador de la información de esos que son recordados y hasta la fecha aún son irremplazables. Todos quisiéramos un maestro así, pero, mejor aún, todos quisiéramos ser uno así.

Lo que los maestros de excelencia pretenden, cita Bain, es que sus estudiantes queden muy satisfechos y animados a continuar aprendiendo no por ser populares o por los exámenes como tal, sino que además de que el conocimiento les sea útil para toda su vida también puedan ayudar a los demás estudiantes.

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A lo largo del material uno se puede percatar de que todos queremos ser sí, pero ¿cómo? Esa es la pregunta. En este país, como en la mayor parte de los tercermundistas afectan mucho otros aspectos: los docentes, sobre todo los del sector privado, no solo tienen ese empleo, sino otro u otros. Las problemáticas sociales y de seguridad en un país como México, los bajos salarios en la generalidad hacen que varios se desmotiven, pero en nosotros mismos están, como lo dice el autor: establecer un nuevo patrón de pensamiento y crear la práctica de los mejores profesores. Dejando de lado los pensamientos negativos en clase y sabiendo que estamos formando a quienes en un futuro serán los que se encarguen de hacer una mejor sociedad para los que siguen y nosotros mismos en nuestra última etapa de la vida.

¿Cómo hacerlo?

Preparar la clase, dedicar tiempo y esfuerzo a ello, ya que esto hace que los estudiantes sepan que el profesor espera algo de ellos, crean una nueva manera de enseñar con cada tema presentado, usan un lenguaje cálido, saben dar explicaciones y dejan que los estudiantes hablen.

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La evaluación es compleja para ambas partes que se relacionan en el proceso enseñanza-aprendizaje. Los mejores maestros no amenazan, son justos, utilizan la calificación para hacer que los estudiantes aprendan y se interesan más por el aprendizaje que por el rendimiento.

Dar una clase es el resultado de una planeación, dedicación, búsqueda de información y amor por la docencia que queda demostrada en la sesión efectivamente. El estudiante hace lo que se le mostró y aún más, es capaz en ocasiones de superar al maestro. Ese es uno de los objetivos que debemos tener, después de todo, muchas veces quisiéramos pero, nadie es eterno y todos estamos en este constante caminar. #Problemática #KenBain #Educación