Algunos aún creen que lo que sucede en una región del país sucederá en el resto de la nación, para esos ilusos les recuerdo que México es un país muy diverso y el terreno electoral no es la excepción. Cada región electoral es independiente y diferente a las demás, no se puede proyectar la conducta de una localidad geopolítica comparándola con la conducta de otra.

Perspectiva de la influencia de los bastiones electorales

El más grande conglomerado de votantes en la República es indudablemente, el área metropolitana, es por eso que muchos son los que cometen el terrible error de perspectiva de creer que lo que sucede en esa región guiará los resultados electorales de todo el país.

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La zona metropolitana aglutina alrededor de un 30% de los votos totales de la nación y ninguna otra región geopolítica individual puede equiparar o tan siquiera acercarse a esa cantidad, sin embargo, lógicamente la suma de las regiones exteriores alcanza alrededor del 70%, más del doble de la zona metropolitana.

En la más inespecífica y alta de las generalidades, el voto mexicano se ha de clasificar en cuanto a tendencias en, por lo menos, dos regiones: zona metropolitana y provincias.

Es fácil alegar una “derrota y desaparición del #PRI , cuando vemos que las izquierdas acrecientan su dominio imparable en la región metropolitana; pero en las provincias agropecuarias y conservadoras, la izquierda no puede conquistar el voto duro del PRI.

Morena y su expansión en el bloque metropolitano

La zona capitalina, la región metropolitana, el punto más urbanizado del país es un lugar moderno y propicio para cultivar los derechos humanos secundarios (los que no son derechos humanos fundamentales), el nicho ideal para que las izquierdas aniden y crezcan; se cumple la regla en México con una continua expansión del PRD y sobre todo de #Morena, de este último poco queda en duda su inminente triunfo en la capital.

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Pero el gran error de MORENA, como lo es para muchos partidos, ha sido creer que su mayor triunfo equivale a vencer en el resto del país; le pasó en las elecciones 2016, se daban por vencedores proyectando en las provincias su influencia triunfante en la capital. ¡Oh sorpresa se llevaron en los resultados!, en la tabla general no les alcanzó ni para el segundo lugar.

En las elecciones 2017, MORENA, con una diferencia milimétrica pierde ante el PRI en el Estado de México, pero sigue siendo un triunfo moral haber comido tanto territorio, con esto pueden proyectar que la capital es suya, pero en el resto de los estados siguen demasiado abajo.

PRI y su voto duro en el bloque provinciano

En contraste, las provincias siguen teniendo como base de su economía las actividades productivas primarias y locales; el sustento, el trabajo y la tradición priorizan a los “cuentos de derechos secundarios”, son así pues: conservadores.

El PRI, en las regiones provincianas, ha sabido desarrollar agendas políticas que priorizan el empleo y los subsidios al campo por sobre cualquier otro tipo de políticas, es una táctica que afianza su voto duro inquebrantable.

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El PRI es esencialmente de centro, esto le permite el más amplio margen de desplazamiento político que existe en cualquier ámbito de la nación, con esto puede convocar minorías de derecha y de izquierda y ponerlas en una misma alianza (Ej. Estado de México, Elecciones 2017), ¿a cuántos logrará convencer para las #Elecciones 2018?

Además es el experto industrial electoral, es decir (y por desgracia para la nación), con tal de ganar puede jugar cualquier carta imaginable. Nos duela o nos alegre, el PRI tiene muchos golpes por dar antes de caer.

El resto de los partidos

MORENA hizo el grueso de sus simpatizantes atacando a todos los demás partidos por igual, ahora les demanda sumisión antes que adhesión, veremos cuantos le perdonan las agresiones del pasado cercano.

Las bancadas del PRD y del PAN pueden desfallecer por su indecisión, no han definido alianzas claras, ni aprendido de sus errores pasados al elegir candidato, corren el riego de, igual que en el 2012, destruirse desde adentro. Por eso, en este momento, es impreciso decir que algún partido está creciendo y que alguno otro está decayendo, simplemente están cambiando.