Después de que el New York Times publicara que el gobierno mexicano había realizado actos de #Espionaje telefónico contra periodistas, activistas, investigadores de casos de corrupción, entre otros provocando la indignación a los ciudadanos mexicanos por ser objeto de prácticas que atentan contra su derecho a la privacidad y considerarlos enemigos del Estado, dejó entrever el riesgo inminente al que todos estamos expuestos. El sistema de espionaje del cual se habló mucho, un sofisticado software llamado Pegasus, que no solo tiene acceso a los archivos de un Smartphone como son los mensajes de texto, mensajes de voz o las llamadas telefónicas, sino también controla la cámara y el micrófono del teléfono.

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Este programa se instala automáticamente en el celular

Cuando le das click a un mensaje previo y que aparentemente tiene relación con tus actividades el programa se instala. Obvio no llega de forma aleatoria este mensaje, como ya se mencionó, llego a periodistas e investigadores de casos delicados como lo son, los de corrupción. Fue así el caso documentado por la periodista Carmen Aristegui que denunció que su hijo Emilio también fue objeto de espionaje.

Cualquiera puede estar bajo la lupa

Es un hecho que las redes sociales como son Facebook, LinkedIn, Twitter e Instagram se han convertido en una herramienta indispensable de marketing, pero debemos de tomar en cuenta que el precio que se debe de pagar es alto, por el riesgo que implica proporcionar nuestros datos personales, y que usualmente lo hacemos de la forma mas confiada e inocente y no solo es el nombre completo, número telefónico y en algunos casos nuestra ubicación.

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Por ejemplo, en Google quedan registradas las consultas que realizamos, damos a conocer nuestros intereses o qué investigamos, no es casualidad que en Facebook aparecen anuncios promocionando productos o servicios relacionados con las búsquedas que hemos realizado. No sería descabellado pensar que, siendo Gmail de Google tuvieran acceso a la información de nuestros correos electrónicos.

LinkedIn proporciona quiénes somos y a qué nos dedicamos, mientras que en Facebook e Instagram, manifestamos nuestra forma de pensar y las actividades que realizamos, peor aún en dónde estamos o qué lugares frecuentamos. Realmente el tema de espionaje es delicado, y la pregunta es, ¿qué uso se le da a toda esta información , en manos de quién esta? Mediante palabras cifradas puede ser que cualquiera estará bajo la lupa como posible enemigo del Estado, parece ciencia ficción de una novela de conspiración mundial pero no estamos lejos de la realidad, en función a las denuncias ratificadas. #Pegasus