Decía una escritora mexicana que todos somos sexos conciliados. Enfatizaba que el otro era mediador, juez, equilibrio entre opuestos, testigo y nudo en el que se entrelaza lo que se había roto. Concluía que el otro con el otro, la humanidad y la poesía comenzaban el largo y duro camino de la creación y del crecimiento mutuo. ¿Qué es aquello que estaba quebrantado? A pesar del vaivén de las manecillas en ocasiones llamadas décadas y otras veces llamadas siglos, continúa la desigualdad de género principalmente en áreas laborales tanto a nivel nacional como internacional.

Al buen mirador se le abren las puertas

Aunque México ha eliminado algunas barreras legales para que las #mujeres obtengan un empleo o incrementen su capacidad empresarial, aún hay muy poca participación en el mundo de los negocios.

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No solo se trata de garantizar el respeto a los derechos humanos, generar igualdad de oportunidades y responsabilidades profesionales, eliminar las brechas salariales o permitir el acceso femenino al poder político, sino de recalcar que algunas compañías mexicanas se resisten a este cambio a partir de ideologías culturales en las que el machismo atenta contra la formación de un nuevo modelo socioeconómico y enraiza creencias y estereotipos de manera inconsciente, por lo que datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2017 arrojan los siguientes resultados: mientras el 77% equivale a la colaboración masculina, únicamente del 43 al 67 por ciento corresponde al sector femenino.

Una ventaja de la globalización es la posibilidad de implementar en el país mejores prácticas laborales que han funcionado en empresas extranjeras, donde las mujeres podrían enriquecer la estructuración y los sistemas de trabajo, y por su parte, los corporativos o las instituciones se beneficiarían con perspectivas novedosas, disminuirían la escasez de trabajo, aumentarían su calidad y productividad y serían ejemplo de equidad entre hombres, mujeres y la diversidad sexual.

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El león no es como lo pintan

La responsabilidad del siglo XXI es crear una estructura transparente para visualizar las situaciones de injusticia dentro de la colectividad mediante acciones que integren las diferentes perspectivas de género. Decía Alfonso Reyes: "La perspectiva es una interpretación finalista. Se da por supuesto que el primer plano es el término ideal a que venían aspirando, del horizonte acá, todos los planos sucesivos. Las líneas, se supone, caminan todas hacia un fin. El fin somos nosotros, nuestro privativo punto de vista. Sumando varias perspectivas, varios sistemas de referencia, reduciendo unos a otros, teniendo en cuenta la relatividad de todos ellos y su interdependencia desde todos los ángulos a la vez, nos acercaremos al milagro de la comprensión".

Por tanto, es necesario un cambio en la #Cultura social que priorice el desarrollo equitativo e igualitario de los sexos a partir de una nueva educación que impulse las capacidades humanas tanto de las autoridades como de la población en general, y de esta manera, construir un futuro más digno y más justo para todos los mexicanos.

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El papel de la mujer no debe ser relegado a la falsa imagen de un espejo que las subestima. Ya se ha criticado el pasado e incluso un futuro inexistente.

Es momento de actuar desde el presente, desde lo inmediato, desde un bien común que realice y no frustre al individuo, pues es bien sabido que: "Los hombres no son nuestros enemigos naturales. Nuestros padres no son nuestros carceleros natos. Si se muestran accesibles al diálogo tenemos abundancia y variedad de razonamientos. Tienen que comprender porque lo habrán sentido en carne propia que nada esclaviza tanto como esclavizar, que nada produce una degradación mayor en uno mismo que la degradación que se pretende infligir a otro y que si se da a la mujer el rango de persona que hasta ahora se le niega o se le escamotea, se enriquece y se vuelve más sólida la personalidad del donante". ("Mujer que sabe latín", Rosario Castellanos) #Desigualdad de género