Ojos saltones, dientes de jaguar. El dios ataca con todo su poderío a los nuevos habitantes sobre la antigua Tenochtitlán impregnada todavía en los corazones cerca del zócalo capitalino y otros puntos menos añadidos. Pareciera que la ciudad paga una deuda grandísima con el cosmos al que ha olvidado casi por completo, pareciera que se pagan los errores cometidos en el pasado, tanto de la población generacional de otros tiempos como de los individuos que hoy tienen la oportunidad de ver salir el sol desde el valle, o bien, que se desplazan desde fuera, muy temprano por la mañana para salir a trabajar a la gran urbe.

Todos quienes hemos estado aquí por largo rato o corta estancia, sabemos que, para empezar, este no ha sido un problema poco frecuente sino todo lo contrario, es, como quien dice, un secreto a voces que tiene la población de la ciudad pues, a pesar de vivir las inclemencias durante cada temporada de lluvias, no se dejan las malas costumbres que hacen de este proceso natural una catástrofe descomunal inevitable cada que las gotas caen incesantes uno, dos pares o más de horas al día.

Anuncios
Anuncios

Para los que deben desplazarse cuando las lagunas se forman, la cosa suele ser aún más compleja que bajo otras circunstancias. Las citas se posponen, las ropas se empapan, los pies invisibles dentro del charco cuando son cubiertos, basura flotante que navega las calles y avenidas convertidas en un embravecido río, de diferentes tamaños, algunos objetos tan grandes que se duda que alguien haya tenido el descaro de dejarlos por ahí, a merced de las circunstancias sin consideración alguna, ya no tanto por estos como tal sino por las afectaciones subsiguientes que pueden ocasionar, algunos, detenidos por otro cuerpo contundente inamovible, permanecen quietos cual barco chiquito que no podía navegar.

¿De qué forma reaccionan los sistemas de movilidad citadinos cuando la tempestad?

Transportarse es uno de los mayores conflictos con que uno puede toparse cuando el agua se ha vuelto dueña de la situación y se debe adelantar a otro sitio desde cualquier posición afectada o no, o hacia otra que sí lo está.

Anuncios

Al fin y al cabo, de sur a norte, de este a oeste el momento de enfrentar uno u otro desperfecto llegará tarde o temprano. Retrasos comunicacionales, señales telefónicas que se pierden entre la tormenta, el Metropolitano con mayor lentitud que antes, un increíble aumento, además de la cantidad de gente que viaja por obligación o que baja las escalinatas con prisa buscando refugio seco, calmo y seguro, pero contrario a sus expectativas, a este mundo subterráneo del cual hemos dependido muchos, se le notan los achaques como el líquido que cubre las vías para llegar a los andenes o la corriente que baja por las escaleras para unírsele, entonces las miradas se trastornan y la desesperación crece, hombres, mujeres y niños intentan escapar de la inundación sin darse cuenta que irán hacia ella al volver a la intemperie donde los semáforos no servirán de nada al otorgar el paso para uno u otro sentido pues los automóviles estarán detenidos dentro del tráfico multitudinario.

El grave problema del alcantarillado

Las acumulaciones ocurren cuando no hay un punto de salida que ayude a disminuir el volumen de cualquier cuerpo compacto o unido, así con el agua que cae desde el cielo para chocar finalmente con las cabezas, las telas y el asfalto.

Anuncios

Los desechos que diaria y continuamente son arrojados a las calles continúan siendo un factor vil que desfavorece las corrientes que se forman, impidiendo muchas veces su entrada al sistema de desagüe que se ve anonadado por la cantidad de líquido que debe resguardar.

Lo que un día fue agua, en agua se convertirá. El fango bajo los pies de la ciudad

La falta de respeto hacia los cuerpos de agua vivos en la capital, construyendo sobre estos, ocasiona la furia inmensa de los dioses proveedores de vida quienes ocuparán toda la fuerza que contienen para recuperar las tierras donde el maíz crecía calmo y bello al mando del señor de los fenómenos atmosféricos y de los espíritus de las montañas que rodean el valle. #lluvias #Inundaciones #Alcantarillado