Un verdadero líder es aquel que pelea la batalla con toda su tropa. El pastor de cualquier iglesia debería hacer lo mismo, sin embargo, se adjudica y es puesto por los que lo veneran desde abajo como un ser superior, cápsula de viva carne donde Dios guardó los secretos elementales del conocer y el actuar a cambio una dote, alimento de la compleja estructura. Aunque hay otras teorías alrededor del mundo sobre la creación o la existencia que son seguidas por una gran porción del planeta que difieren por completo con el tipo de afinidades mencionadas, la realidad es que perdura el engrandecimiento de una figura, de una modalidad de vida. La #Religión no ha cambiado mucho desde su nacimiento.

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Creación humana que transformó por completo la mirada del mundo, su futuro. Hoy día sobrevive y parece que se mantendrá durante mucho más tiempo, a menos que algo maravilloso o desolador pase. Parece mentira decir que las iglesias ayudan mucho más de lo que afectan cuando dentro de sus límites, existe la misma corrupción que fuera.

La gente tiene el poder de concernir y decidir, entonces ¿por qué se contradice?

Subjetividad que reina y aplaca, nube densa opaca y cristalina, la multiplicidad hace que le cueste andar, ella impera dentro de nuestros cuerpos, influye a cada paso, en cada momento admirado. El mundo se nos muestra como nos es posible verlo, no hay otra forma. Así mismo comprendemos lo que nuestra capacidad alcanza, aunque puede que exista otro destino, sin embargo, hace falta tener interés, no hay otro medio.

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Y no precisamente un interés económico ni posicional sino uno de tipo, especie y grado personal. Pero, como sabemos, la magnificencia que vive en lugares que no conocemos, o por menos la creencia de su existencia, es aquél conocimiento que manda sobre las personas y sus ideologías, sin embargo, en ocasiones no parece ser tan sensato como pinta ser, es evidente que nada es perfecto, pero no todo es hipócrita.

Considero que las libertades individuales de cada personaje son coherentes hasta cierto punto, y ese punto, quizá, no depende de la opinión de nadie más pero como bien lo dijo Benito Juárez “El respeto al derecho ajeno, es la paz”.

No seamos consecuencia de una crítica sin base o fundamento, resolvamos nuestros altercados por propia vía, así como los construimos, hacerse responsable del error. Pareciera que el hombre de esta y otras generaciones espera, ha esperado o lo hará, que brinque y llegue un salvador que lo cambie todo, que transforme los pueblos, que resane las cuarteaduras en nuestra fachada y las quebraduras en el interior, que dé vereda sensata y pacifista al mundo, que salve al tren del descarrilamiento que se espera llegará de seguir viviendo así.

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La #fe no es el problema, será la inconsciencia, la ignorancia, la desatención de los acontecimientos, trastornos personales, miedos, anhelos, dudas, ¿pero acaso no hay algunos que quieran aprovecharse de esto? Es decir, la vida es complicada, si llega alguien con una palabra bondadosa en apariencia y te dice que te ayudará a salir de los tormentos y malformaciones de tu propia personalidad afectada posiblemente o no, proponiéndote la unión a un grupo de personas con dificultades similares a cambio del apoyo total e incondicional para con la organización… Eso no me suena exactamente a “te ayudo de corazón” sino a un “te ayudo a cambio de un bien para mí”, o sea “me aprovecho de tu dolor o intención para salirme con la mía” y si no, ¿por qué las instancias religiosas no ayudan a erradicar con toda su ganancia las desmejoras en el mundo, ocupando el #poder divino del cual son acreedores? Porque aquí, queramos o no, lo que reina es el dinero, y ellos tienen mucho de eso.

¿Casa de Dios o centro de venta?

Si hay una boda, hay un pago por el servicio de presentación ante el Dios en cuestión, si no es monetaria es laboral, alimentaria o como sea, es una muestra de agradecimiento supuestamente, un derecho y bien por el que hay que pagar. Si ha nacido un niño y uno quiere presentarlo socialmente frente a los ojos de invitados en la casa del señor omnipresente que ya debería haberse enterado de un nuevo nacimiento que él sabe “mandó” al vientre de la madre por vía de un contacto carnal humano, evidenciando su poder en una manifestación suprema de fuerza, hay que hacer una contribución también. Pasa lo mismo con velorios, entierros, misas, pláticas, catecismos y posterior primeras comuniones, presentaciones, fiestas de tres, quince, dieciocho años, bendiciones de artículos y complejos arquitectónicos, etcétera, toda una sarta de cuestiones contrarias a la supuesta palabra del grande.

Después de cada escucha de palabra poderosa salida de la boca misericordiosa del subido en el estrado, siguiendo sus consejos sabios del ejecutar humano, lo correcto es brindar un diezmo, dejar algo a cambio de la práctica difusa pero para muchos entretenida, hincarse, dar la mano, bendecir al más amado y pedirle por nuestra gloria no sabida. Un intercambio mayormente parecido al comercial.

De los mandamientos, su interpretación humana y su contradicción particular

Sin basarnos en una práctica específica, tratando débilmente de abarcarlas todas en un solo comentario, podríamos decir que ciertas reglas elementales en la adhesión a estas no son atendidas como deberían por sus practicantes, seguidores afianzados de por vida, por temporada de experimentación o como vía de salir de sus pecados.

No matarás al semejante ni al distinto a ti, no destruirás tu propio terreno. Valorarás tu vida, el mundo donde vives. Dicen actuar conforme sus reglas, se jactan de ser buenas personas, y quizá lo sean, pero se colocan una máscara que no les pertenece, ni en esencia ni por acondicionamiento, siempre es la misma historia. Lo peor es no respetar lo que se dice ser. Al mando la subjetividad de siempre, nunca cambiante, es la responsable dentro de la consciencia de los hombres, mayor influencia de los actos, cada quien debe saber lo que hace y tratar al menos de hacerlo de la mejor forma sin afectar a nadie más. Dios nos ha regalado la vida, pero se la vendemos o compramos según se vea, al sistema.