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Quiero que pienses en esa cosa que sientes que te falta por hacer y por qué no, también en todas aquellas cosas que ya has hecho y que disfrutaste tanto que quisieras repetirlas.

Hoy te voy a platicar de mi primera vez en otro país. Tenía miedo, tenía dudas y la incertidumbre invadía cada parte de mi cuerpo. Con suerte, las personas que encontré en el camino así como las ganas de vivir esa experiencia me ayudaron a anteponerme. Especialmente hubo un individuo que hizo mi viaje más ameno, llenó de promesas mi alma, de ilusiones mi corazón. La mirada que me daba me encantaba porque con cada una de ellas, lograba unir todos los pedazos dentro de mí.

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Eventualmente me contagié de esas ganas de explorar, la adrenalina por lo desconocido me invadió de tal manera que deseaba salirme del cuerpo. No me eran suficientes los días ni las horas sabiendo que el mundo era tan infinito y yo anhelaba conocerlo todo. Escuchar hablar de todos estos bellos lugares en los que no había estado, los sabores que no había probado, los abrazos que no me habían dado me llenaba de una nostalgia bárbar, que quería con todas mis fuerzas tener esas y más historias por contar.

Cuando el plazo acabó después de todos esos sitios nuevos, me sentía plena por haberme atrevido a cumplir el sueño. Aquellas dudas estaban finalmente dispersas de una manera tal que no podía con las ansias de montarme a un nuevo destino, pero aquel hombre había dejado cosas inconclusas en mí.

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Habiendo infinidad de lugares en el globo y coincidir con él dejó una marca que se convirtió en un obstáculo a la hora de decidir si quería continuar o no por este camino de andanza. Sin embargo, entendí que sólo era una parte del rompecabezas, del todo que tenía una vida entera para formar.

Al recordar todas esas primeras veces que él me dio, me volví a mis adentros y comprendí que tenía que seguir tomando riesgos. Él se fue y yo también me fui, pero se quedó el deseo de seguir revelando a más Gabrieles que estuvieran esperando a ser descubiertos en algún otro lugar.

Confieso que puede llegar a ser aterrador aventurarte

Si tomas conciencia de que aunque regreses al mismo lugar, aún con la misma gente, nunca será el mismo aprendizaje. No obstante, en eso radica la riqueza de esta odisea, en que tienes la certeza de que siempre tendrás algo nuevo que relatar.

Afortunadamente tenemos este espacio para compartir anécdotas, enamorarnos de la vida y de todo lo que tiene que ofrecer. Adentrarnos a evocar el primer beso, el primer café o el primer abordaje.

Así que mi querido lector, creo que eso te debo. Siendo esta nuestra primera vez juntos, te invito a acompañarme a través de esas vivencias; platillo a platillo, kilómetro a kilómetro, palabra a palabra hasta que podamos llenar nuestra mente de recuerdos y nuestro corazón de #saudades.

Por: Jennyfer Macías #columna #travel