Anuncios
Anuncios

El pasado 7 de septiembre un #Sismo de 8.2 grados azotó algunas entidades en el centro y el sur del país. En los estados más cercanos al epicentro (específicamente Oaxaca y Chiapas) hubo efectos catastróficos que aún son visibles hasta este momento, pero en la Ciudad de #México no pasó gran cosa más allá de un susto, ahí fue donde más de uno pensó que al fin después de tantos años, la capital se había vuelto inmune a los temblores .

Dos semanas después, otro sismo, esta vez con magnitud de 7.1 grados y con epicentro entre los límites de Morelos y Puebla también golpeó a la #CDMX, pero el desenlace fue muy distinto: edificios caídos y un interminable número más con daños, más de 300 muertos, y una sensación de miedo que aún permea sobre los habitantes de esta ciudad.

Anuncios

Pero, ¿qué pasó ahí?

Algunos de los edificios dañados y destruidos tenían menos de 30 años

Dejando de lado todas las inevitables e impredecibles circunstancias naturales (el epicentro, la profundidad del sismo, el tipo de movimiento y todas las que gusten agregar) hubo un patrón muy curioso en la gran mayoría de los edificios dañados y colapsados en la ciudad, casi todos tenían una antigüedad menor de 30 años, y que de haberse seguido al pie de la letra los lineamientos de construcción establecidos después de 1985, probablemente la historia hubiese sido muy diferente.

Como ejemplo de esto está el Colegio Rébsamen que se derrumbó en Coapa, en el cual la estructura que colapsó tenía menos de 3 años de haber sido construida, que a pesar de tener irregularidades en su estructura logró seguir operando hasta que se derrumbó y que albergaba una escuela pese a tener uso de suelo habitacional.

Anuncios

O también está el caso del Edificio Residencial San José [VIDEO]en la Colonia Portales que alberga un gran número de los edificios con daños importantes- un inmueble que tenía menos de un año de haber sido habitado y al que el sismo derrumbó una cuarta parte, después de varios peritajes realizados por ingenieros y arquitectos, estos determinaron que el edificio presentaba una falla grave de diseño, que no tenía las condiciones estructurales adecuadas para su habitabilidad e incluso que se usaron materiales de calidad cuestionable.

¿Es la corrupción responsable de la desgracia de los derrumbes?

Si bien es cierto que no se puede hacer nada para evitar un sismo [VIDEO], ¿cómo se puede explicar que un edificio de más de 30 años de antigüedad siga en pie mientras que a su lado esté otro más nuevo al borde del colapso? El "boom" inmobiliario en la Ciudad de México seguirá creciendo y con el paso del tiempo, nuevas construcciones se seguirán sumando al panorama urbano de la ciudad pero, ¿a qué costo?

El brazo de la corrupción podría estar detrás de todos estos edificios caídos y por caerse, probablemente las constructoras (coludidas con alguno que otro funcionario corrupto) sean corresponsables [VIDEO] en esta tragedia.

Y esto tal vez solo sea la punta del iceberg.