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A las nueve de la noche con quince minutos del lunes 23 de octubre [VIDEO], la agrupación originaria de Estados Unidos, Paramore, salió al escenario. En cuanto los asistentes vieron a la vocal Hayley Williams con su característico maquillaje de colores, enloquecieron.

"No me de nada ya", decían los que compraban nachos o cerveza en la parte de afuera del Palacio de los Deportes, con tal de no perderse ni una canción. La mayoría de los asistentes no pasaban de los 30 años de edad; sonaba "All that I want, is to wake up fine" al mismo tiempo que Williams brincaba en el escenario, vestida con una falda dorada y una chamarra negra con la leyenda "#México is the shit".

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Cuatro cuartos de adolescencia

El olor a sudor comenzó a aparecer mientras corrió la noche. En la parte D del Palacio se apreciaban los padres de familia que acompañaban a sus hijos al concierto, dormidos o con cara de "trágame tierra", mientras los fieles fans gritaban eufóricos por el compás binario de la mayoría de las canciones.

Algunos millenials decían "esa es la que yo quería", aunque se equivocaban y se trataba de otra canción porque la armonía de todas las rolas es similar; sin embargo, #Paramore recordó esos tiempos en los que no importaban las responsabilidades, en los que tener una banda de rock estaba a doc.

Con rolas como Thats whats you get, todos saltaban y coreaban. Luego de cinco canciones Hayley gritó: "Buenas noches, México. ¿Están listos? ¿Traen sus zapatos para bailar?".

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Tache para el Palacio

Desde la primera rola se notó el audio saturado al grado que no se apreciaba lo que cantaba Williams. Por otra parte, no instalaron pantallas por lo que muchos no le vieron claramente la cara a la vocalista o al resto del grupo.

Pese al audio saturado la misión de la noche se cumplió: a través de un comunicado Paramore pidió días antes que llevaran luces del color de la bandera de México. Hate to see your heart break comenzó a sonar y el público movía las manos de un lado a otro formando con orgullo la bandera tricolor.

Mexico is the shit

Con Everywhere, Hayley sacó una bandera de México y dio un pequeño mensaje: "¿Cómo se sienten?, ¡vamos a divertirnos!, ya tuvimos canciones tristes. Vamos a divertirnos", expresó al mismo tiempo que el público gritaba "uhhh".

Uno de las rolas más esperadas energizaron al público con círculos blancos y grises de fondo. Mysery business, en ese momento no se observaba a ni un alma de pie, a excepción de los padres de familia, todos con el puño en alto o la mata de un lado a otro cantaban: "Whoa, I never meant to brag".

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A dueto se unió el desafinado Zac Farro, baterista de la agrupación.

Ain't It Fun, Caught in the middle y Rose colored boy fueron las canciones que interpretaron para cerrar la enérgica velada. Los asistentes salieron conformes pese a la pésima producción por parte del recinto.

Pal recuerdito, a las afueras del Palacio había opciones por doquier para los que no querían comprar la mercancía oficial. Desde llaveros bien impresos en forma de plumilla con un costo de 30 pesos o playeras de la gira de Riot a 120 pesos cada una.

Paramore les recordó a los mexicanos que los cuatro cuartos y la misma armonía en la mayoría de sus rolas, nos hicieron soñar y vivir esos tiempos en los que pensábamos que jamás íbamos a crecer, cuando lo único que importaba era pensar "qué seríamos de grandes" y panzar química o matemáticas. Además, seguramente es la etapa que pasan los adolescentes que no se perdieron el concierto a tal grado que llevaron a papá o mamá, aunque se durmieran o no se levantaran de su silla ni con Misery business.

Fotografías tomadas del club de fans de la agrupación. Edición por Tadeo Alvarado. #Reseña