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Era martes y pasaban de la 1 de la tarde, un aniversario más del desastre de 1985 y la tierra se encargó de recordarlo con epicentro en los límites de Puebla y Morelos, las miradas recorrieron el país hasta llegar a lo que hoy conocemos como CDMX, donde las principales colonias élite como, La Roma, Condesa, Colonia del Valle, entre otras, habían resultado terriblemente dañadas; gente sorprendida, asustada y desgarrada, por intuición y amor a su país comenzó a quitar los escombros [VIDEO] que privaban de la vida a muchos y amenazaban la de otros, amigos, familiares o desconocidos, después de un terremoto de magnitud 7.1, pero el crimen se quedó corto en esta ciudad, lo peor se podía sentir, ver y caminar en Jojutla, municipio de Morelos, ahí, cada calle, cada paso que se podía dar, estaba acompañado de un panorama inquietante no apto para cualquiera, de construcciones desplomadas que parecían de papel.

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El día de la tragedia cerca de mi casa, la plaza Forum Buenavista ardía, literalmente estaba en llamas por una fuga de gas y detrás de ella un hotel que teníamos meses viendo levantarse con la leyenda de Fiesta Inn, ya sufría estragos. Desde lejos se miraban las grietas de cada pared y como este, muchos más, como la escuela Rébsamen donde la estructura sepultó a muchos niños y administrativos, que más adelante fueron rescatados con vida y otros sin tanta suerte, sacados ante las expectativas de familiares y gente que esperaba con esperanza, punto y seguido de las desgracias, vinieron con ráfaga las acusaciones a propietarios y empresas que negligentemente realizaron construcciones sin permisos y con materiales de baja calidad, que no debieron caerse, que en realidad no debieron estar ahí y que hoy son o parecen los responsables del dolor de muchos mexicanos, por ahorrarse unos cuantos pesos.

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El punto de este texto no es justamente una acusación, es mostrar que el país está sufriendo daños que son puestos ahí por actitudes y acciones que estallan apuntando a cientos de lugares, pero ayer que se volcaron en una fecha que no quiere ser olvidada; un día y un lugar que arrancó un pedazo de todos de alguna forma, quizá tocando fibras mientras veías el rescate de Frida, sacabas uno a uno los escombros de tu viejo hogar o aplicabas toda tu fuerza para rescatar a un desconocido, buscabas y comprabas alimentos para llevarlos a quien se quedó sin nada, o caminabas por Jojutla, observando a las familias durmiendo al pie de las ruinas.

Te preguntas ¿cuánto vale una vida?, aunque sea ajena, ¿cuál es el valor de una colonia élite? pero peligrosa, pensamientos sobre valuados que ponen en riesgo la existencia de muchas personas que jamás pensaron que el 19 de septiembre sería el último de sus días o el que se clavaría en sus recuerdos.

Regresando a Morelos, llegamos a Huautla, un pueblito pasando el cerro, ahí la gente más que perder su hogar, sufría pobreza, pasando el susto aprovechando la ayuda de sus hermanos para surtir su escasa despensa y no fue malo, al contrario, lo necesitaban porque el puente que los conecta para abastecerse ya se había caído y ellos no lo sabían, entonces necesitarían esos víveres en días próximos cuando la comida empezara a escasear.

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Ojalá no se olviden de ellos, ni de todos lo que perdieron algo, ojalá no se olviden aquellos que son responsables, ojalá quien se cree libre de culpa [VIDEO] se percate de que no es el momento, ojalá siempre seamos unidos, ojalá nunca olvidemos lo frágil de la humanidad y ojalá que quienes pueden, piensen en ofrecer más que viviendas con paredes de papel. #Sismo #México