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Los avances tecnológicos y las herramientas cibernéticas han permitido que la vida del ser humano sea más vertiginosa, dinámica y práctica. Permitiéndole al hombre tener interacción con otras personas, a través de un dispositivo móvil que tenga acceso a Internet. Y no sólo eso, también sirve ahora para disfrutar de conciertos a kilómetros de distancia, conferencias, trámites, compras, servicios, trabajo, estudios, pedir comida e incluso para conseguir #sexo.

Una buena opción

En una sociedad cada vez más acelerada, donde el individuo podría fácilmente volver a la condición de ermitaño, el único de los vínculos que exigiría el contacto directo con otro ser humano, sería la relación coital.

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Por fortuna, alguien de manera brillante pensó también en una aplicación, que facilitara esta acción y así evitar la pérdida de tiempo y los corazones rotos.

Entonces, ##Tinder lleva ya bastantes años figurando en los tops de descargas mundiales. Sin embargo, esta que podría ser una maravillosa opción para el desfogue natural de la libido sexual, aún no lo es. Menos en un país terriblemente conservado, ya que las carencias de dicha plataforma, no son de funcionamiento, sino de actitud y apertura sexual de quien la usa.

¿Realmente no saben qué pasa ahí?

Por supuesto, nadie te dirá que Tinder es una aplicación para encontrar sexo, sencillamente ese es un secreto a voces. En países de primer mundo, la aplicación es utilizada con frecuencia por hombres y mujeres, con dinámicas laborales ajetreadas o que simplemente disfrutan de tener encuentros casuales con personas responsables y con criterio.

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Ahí la primera traba. Con frecuencias lo usuarios se quejan de recibir propuestas “indecorosas”, cuando utilizan la plataforma.

Cabe destacar que Tinder no permite el envío de fotografías, lo que reduce todo a textos. Y la pregunta que oscila podría ser, ¿es justificado que en una aplicación para obtener sexo, alguien se ofenda por recibir propuestas para ir a la cama?

Las relaciones interpersonales convencionales han hecho de la mujer un vehículo de su propio sometimiento, y al hombre el responsable indirecto, toda vez que necesitan miles de promesas para aceptar tener relaciones sexuales. Por fortuna, en un evolución necesaria, hay quienes dan el paso necesario para eliminar esas prácticas arcaicas, que posiblemente traigan más cosas negativas que positivas; ejercen su sexualidad con más sexo y libertad. Y otros que no se atreven a ver sus demonios sociales, llegan a plantar en el centro de la fiesta una bandera con una imagen religiosa, obligando a todos a vestirse y volver a casa.

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El portador de esa bandera, por supuesto que sabía lo que pasaba ahí, y fue llevado incluso por la curiosidad, pero se resiste a ver lo que ahí pasa, pero cuando todos abandonan el cuarto, abre los ojos y mira con emoción y atención.

"Las Goteras VIP"

En contrapunto, y una situación más grave, es que otros se dieron cuenta ya que el hombre es capaz de muchas cosas, con tal de conseguir sexo, sobre todo cuando el que está del otro lado de la pantalla es un solitario rechazado social. La delincuencia - como ya es natural en nuestro territorio - hace gala de su astucia. Se han dado a conocer caso de mujeres, que solicitan desde comida hasta depósitos bancarios para tener sexo; algo así como ciber prostitución. Esto podría ser aceptable en medida que el otro lo acepte, lo malo viene cuando estas mismas personas citan a su víctima en turno, y ya sea dormido o en uso pleno de sus facultades, despojan al personaje en cuestión de sus pertenencias. Esta práctica tiene ya muchas reproducciones en otros países y continentes, en México fue muy sonado el caso de las famosas "Goteras Vip".

De este modo, una aplicación que podría ayudar a dar salida a la mucha represión sexual bajo la que aún vivimos, sirve contrariamente para oscurecer más el panorama. Lejos de usarse correctamente, sólo sirve para estigmatizar más el tema del sexo y su ejercicio como una extensión de salud física y emocional. #Lasgoteras