Todos los mexicanos ya estamos cansados de que los ladrones, asaltantes y en general delincuentes, hagan de las suyas sin tener un castigo.

“el que a hierro mata a hierro muere” o tal vez “ojo por ojo” podrían ser los títulos de esta crónica.

En la estación de metro Ecatepec de la línea B, una multitud atrapó a uno de los dos rateros que habían despojado a un joven de su celular.

El acto fue grabado en video por un usuario del Sistema de Transporte Colectivo ”metro” y subido a redes por el sitio “Denuncia Ecatepec”.

En el video captado con celular, se aprecia a un hombre joven vestido de mezclilla y sueter gris, tirado en el suelo y recibiendo todo tipo de golpes y patadas en el rostro y cuerpo.

Los usuarios de esta línea del metro, ya habían denunciado durante mucho tiempo, los asaltos de los que son víctimas en los vagones de este transporte.

Al no recibir respuesta positiva por parte de los policías del metro o de las autoridades del Estado de México, que por cierto es uno de los estados con más alto índice delictivo del país desde que el actual Presidente Peña Nieto era Gobernador, a la gente no les queda de otra más que hacerse justicia por mano propia.

Es lamentable que existan personas que ven en la delincuencia el camino fácil para obtener dinero, pero es más preocupante la falta de un estado de derecho que los castigue y que por ello sea la ciudadanía la que ejerza esa respuesta.

No es aceptable que existan estas situaciones de castigo popular a estos malandrines, pero tampoco puede llegar a ser criticable el hecho de que la gente tome por su propia cuenta la aplicación de la justica.

Si vivimos en un país en donde los malhechores no tienen un castigo y en el mejor de los casos en que sean atrapados, salen de la cárcel con una fianza cómoda, no es de sorprender estos resultados de agresión.

En este país se están perdiendo los valores, la civilidad y el respeto tanto a las instituciones como a la sociedad misma.

Mientras no se hagan reformas a las leyes que castiguen de forma ejemplar a estos delincuentes, no podemos asombrarnos o criticar el que sea la misma sociedad quienes los castigue o por lo menos descargue su ira, enojo e impotencia contra ellos a punta de patadas y golpes.

Ojala y los gobiernos federal o estatales, tomen conciencia de estos hechos y realicen leyes que castiguen a estos delincuentes y protejan a la ciudadanía, en estos hechos que son cada vez más comunes en todos los rincones del país. #Gobierno #Medios de transporte #Crónica Ciudad de México