Dentro de todos los males que aquejan y lastiman a nuestra sociedad, el secuestro es una actividad que está dejando a cientos de hogares sumidos en una desgracia.

El secuestro es un delito doloroso, ya que no solo afecta a la víctima física y psicológicamente, sino que el daño alcanza también a los familiares más cercanos.

Este delito se ha incrementado 52.7 % en los últimos 27 meses, según cifras aportadas por las estadísticas sobre incidencia delictiva del Sistema Nacional de Seguridad Pública de la Procuraduría General de la República (PGR) y del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI).

Los cinco estados con mayor número de secuestros por orden de importancia son: Tamaulipas, Estado de México, Guerrero, Michoacán y Veracrúz.

Desafortunadamente a este delito, se ha sumado también la nueva moda juvenil o “reto” como ellos lo llaman, de desaparecer por 12, 24 o hasta 72 horas sin realizar ninguna llamada telefónica a sus familiares ni dejar rastro alguno durante este lapso de tiempo. Un reto que se realiza solo por diversión.

Otro caso muy común es el de las jóvenes que se escapan con sus novios para tener relaciones sexuales y regresan a sus domicilios como si nada hubiera pasado, argumentando que han sido secuestradas, con la finalidad de evitar el regaño de los padres.

Ojala y los legisladores hicieran leyes más severa que castiguen a los delincuentes y de paso que dicten algunas para castigar de forma ejemplar a estos jóvenes que se divierten o escapan, tan solo por cinco minutos de diversión. #Futbol #Redes Sociales