En México, existen 50 casos registrados sobre asesinos en serie, la mayoría están relacionados con rituales satánicos, homicidios que incluyen violencia sexual y #Crímenes de odio. La asesina serial que analizaremos cometió 50 infanticidios aproximadamente.

Felícitas Sánchez Aguillón, conocida como "la ogresa de la colonia Roma", nació en Cerro Azul, Veracruz en el año 1890. Estudió enfermería y trabajó como partera en su estado natal, estuvo casada durante un tiempo y producto de este matrimonio concibió a dos gemelas, sin embargo la situación económica de la pareja les obligó a pensar en medidas desesperadas y finalmente decidieron venderlas; víctima de la culpabilidad, su pareja el señor Carlos Conde, decide terminar con el matrimonio.

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A partir de este hecho, el pútrido historial de Felícitas comenzó a tomar forma, pues gracias a su oficio, que comenzó a ejercer tras mudarse a la Ciudad de México, muchas mujeres relacionadas con la élite de la sociedad la comenzaron a contactar para que les practicara abortos clandestinos, sin importar el mes de gestación e incluso que la madre estuviera en labor de parto. Debido a que este negocio era tan prolífico, decidió comprar una miscelánea denominada “La quebrada” ubicada, al igual que su domicilio, en la colonia Roma, que le servía para encubrir su clínica ilegal.

Eventualmente, comenzaron a llegar a sus manos decenas de niños en situación de calle, aquellos a quienes sus madres no podían mantener y ella optaba por venderlos, incluso a los bebés que sobrevivían tras su intervención.

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Felícitas los mantenía consumiendo agua, atole y en ocasiones, restos de comida descompuesta. Sin embargo, si a la semana de mantenerlos en su posesión los niños no eran vendidos, ella optaba por asesinarlos. Su modus operandi consistía en asfixiar, estrangular, descuartizar, envenenar, calcinar o apuñalar.

Estos sádicos actos devienen tras una infancia turbulenta, ya que la madre de Felícitas la sometía a todo tipo de violencia física y emocional, por lo tanto ella se deshacía del odio hacia su madre asesinando animales cuando aún era una niña. Como muchos asesinos seriales, esa frustración creció provocando una psicopatía, por lo que eventualmente encontró una forma de desquitar esas heridas emocionales.

Felícitas se deshacía de los cadáveres quemando los restos en el calentador o mediante la coladera de su departamento, sin embargo un descuido al tapar las cañerías, obligó a uno de sus vecinos a llamar a un plomero para que indagara dicha congestión encontrando una abrumadora cantidad de carne podrida y pequeños cráneos humanos.

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Al llegar la policía, la mujer se había dado a la fuga y lo que había dejado atrás comprobaba su deplorable estado mental, pues había un altar con velas y cráneos.

Felícitas fue encontrada y detenida debido a la cantidad de evidencias, testimonios y demás pruebas que la inculpaban, sin embargo quedó libre tras tres meses de reclusión gracias a la influencia de aquellas clientes relacionadas con importantes figuras políticas. Solo se la incriminó por cargos de aborto, inhumación ilegal de restos humanos, delitos contra la salud pública y responsabilidad clínica y médica, delitos para los cuales alcanzaba una fianza. Felícitas se suicidó en su casa tomando una cantidad importante de barbitúricos en el año de 1941, dejando la muerte de más de 50 niños totalmente impune. #Psicología #Salud mental