Otro día de luto en México. Está vez, la muerte le ha tocado a Miriam Rodríguez Martínez, una activista de #Derechos humanos, quien se dedicaba a la búsqueda de desaparecidos en la región de Tamaulipas. La mujer fue ejecutada a sangre fría por un grupo de criminales. No les importó que la labor de Rodríguez Martínez era noble: darle sosiego a más de 600 familias que viven el drama de tener un ser querido desaparecido por culpa de la violencia que azota México.

Los detalles del asesinato

Según las informaciones que han recogido los funcionarios de la Procuraduría del Estado, a la activista la asesinaron la noche del 10 de mayo con armas de fuego, cerca de las 22:15.

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Ella se encontraba en su casa, ubicada en la urbanización Paso Real de San Fernando. Los asesinos sabían dónde vivía y cuáles eran sus hábitos cotidianos, sabían que a esa hora la encontrarían en su residencia. La llamaron por su nombre, a lo que ella respondió, y cuando salió de su habitación le dieron 12 tiros.

La promesa del gobernador de Tamaulipas

Hace pocos momentos, el gobernador de Tamaulipas, Francisco Javier Cabeza de Vaca, expresó a través de su cuenta Twitter sus más sentidas condolencias a la familia de Rodríguez Martínez y a las personas que se beneficiaban con su labor: “Expreso mi más enérgica condena por el cobarde asesinato de la activista Miriam Rodríguez Martínez. Mis condolencias para su familia”. Asimismo, el gobernador dijo que su jurisdicción no permitirá “que la muerte de Miriam Rodríguez sea una estadística más.

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#NoALaImpunidad”.

Las promesas de Cabeza de Vaca

Cabeza de Vaca era muy cercano a Rodríguez Martínez. La activista había aprovechado la última campaña electoral del actual gobernador de Tamaulipas con el Partido Acción Nacional para que se dedicara a atender a las víctimas y familiares de las víctimas de la violencia en San Fernando. El político prometió ofrecer ayuda a un grupo de 400 familias y mantuvo una reunión privada con ellos.

Los primeros sospechosos

Al parecer, las autoridades ya se han activado en el caso. Uno de los sospechosos del homicidio de la hija de Rodríguez Martínez se llama Enrique Yoel Rubio Flores. Había sido arrestado hace algunos meses en la cárcel Ciudad Victoria. Sin embargo, en el mes de marzo se escapó del pena junto a otros 29 presos que construyeron un túnel para huir del lugar.

Las últimas amenazas

Rodríguez Martínez, con la noticia de la fuga del asesino de su hija, había pedido protección a las autoridades del estado, pero no había obtenido aún ningún tipo de respuesta.

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La activista comenzó a dedicarse a la defensa de los #Derechos Humanos luego de que su hija fuera secuestrada y asesinada en el año 2012 por un miembro de la organización Los Zetas de San Fernando.

La defensa del marido y las amenazas de Los Zetas

La mujer también denunció el intento de secuestro del esposo: unos integrantes de Los Zetas lo habían sacado a la fuerza de su negocio y se lo llevaron en un auto. Rodríguez Martínez los siguió con el suyo, y avisó a funcionarios del ejército, quienes lograron interceptarlos e impedir el secuestro.

La muerte de Rodríguez Martínez estaba anunciada

La muerte de Rodríguez Martínez está conmocionando México. No sólo por la actividad llena de humanidad que desempeñaba la víctima, sino porque lo peor se veía venir y sus peticiones no fueron escuchadas. La comunidad de Tamaulipas, así como el resto de la opinión pública mexicana, le exigen a las autoridades que se investigue el caso hasta sus últimas consecuencias y se escuchen las suplicas de personajes públicos similares que hoy también temen por sus vidas y su seguridad.