Una niña mete la mano a una trituradora de carne, una mujer es prensada contra un poste y muere con los ojos abiertos, los cadáveres de un accidente carretero son puestos en fila para ser contabilizados, un hombre muere en la banqueta con los calcetines sucios, un forense sostiene la cabeza de un pobre infeliz víctima de una sanguinaria venganza. Un hombre capta en fotografía el drama de estas violentas situaciones, su nombre es Enrique Metinides.

El hombre que vio demasiado (Trisha Ziff , 2015) sigue los pasos de Metinides como fotógrafo de nota roja en México a lo largo de más de tres décadas en las cuales registró sucesos extraordinarios y cuya disciplina lo llevaron a convertirse en un referente dentro del gremio.

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El documental, dirigido por Trisha Ziff, muestra la dualidad de don Enrique como un hombre con la determinación y temperamento para enfrentar y retratar lo más violento, desagradable y crudo de la sociedad mexicana contrastada con la fisonomía de un hombre apacible, frágil, un tanto supersticioso y voyeurista, quien no pocas veces dejó la cámara para ayudar y cuyo espíritu y cuerpo se quebraron más de una vez para conseguir la mejor fotografía.

La cinta rescata anécdotas personales, familiares y profesionales sobre el oficio de don Enrique quien practicó desde niño la fotografía y cuyo gusto por retratar automóviles chocados lo llevaron, prácticamente de manera fortuita, a convivir con policías, magistrados, jueces, rescatistas, doctores, así como con los desafortunados protagonistas de sus imágenes, a las cuales dotó de una composición y belleza únicas y atípicas para el género, el cual no ha dejado de despertar el interés de los lectores, quienes devoran con morboso placer esta información aún en la actualidad.

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El hombre que vio demasiado es una reflexión sobre la violencia, la libertad de expresión, la estética y la disciplina a través de los ojos de un hombre quien aún en el retiro registra religiosamente imágenes de terrorismo, guerra, y asesinatos, pero que es capaz de separar su vida profesional, y su obsesión por la imagen para mostrar sonriente su vasta colección de ranas (talismanes de buena suerte) y juguetes o jugar con su pequeño nieto.

El filme de Trisha Ziff es un documental que no deja indiferente a ningún espectador, es un recordatorio de lo frágil de la vida, así como de la humana fascinación por la muerte. La cinta se estrena el 16 de junio en las ciudades de Guadalajara, San Luis Potosí, Oaxaca, Puebla, Morelia y Ciudad de México. #Arte #Crónica Ciudad de México #Cultura Ciudad de México