A tres meses de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, crimen que detonó el hartazgo de la sociedad civil por la violencia generalizada, recientemente se llevó a cabo en Iguala, Guerrero, una manifestación de protesta con familiares, sociedad civil e integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación que, en esta ocasión, se apostaron frente al 27 Batallón del Ejército Mexicano para expresar su indignación porque, de acuerdo con testigos, fueron militares quienes también intervinieron en la desaparición de los estudiantes.

La serie de protestas se ha magnificado y ha trascendido no solo a en varios estados sino también en varios países, a partir de aquella noche funesta del 26 de septiembre cuando un grupo de estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa se dirigían a realizar una protesta en el discurso de la presidenta del DIF municipal de Iguala, pero el entonces alcalde José Luis Abarca ordenó a policías que los detuvieran y entregaran a un grupo del crimen organizado quienes, a pesar de que manifestaron haberlos asesinado, sólo se ha identificado los restos de uno de los 43 estudiantes que fue calcinado en un basurero del municipio vecino de Cocula.

La desaparición forzada de la que fueron objeto los estudiantes también arrojó otros muertos que viajaban con ellos. Varios testigos denunciaron los hechos aunque por temor a represalias prefirieron guardar el anonimato, así lo dio a conocer en ese momento el sacerdote Alejandro Solalinde, cuando interpuso una denuncia formal basada precisamente en estos testimonios ante la Procuraduría General de la República (PGR). Sin embargo, fueron los mismos familiares de los jóvenes desaparecidos quienes le aconsejaron al clérigo que mejor no se metiera por el riesgo que correría el también defensor de los derechos humanos.

Por otra parte, las marchas de protesta continúan en la capital del país. La más reciente manifestación se realizó en la avenida Reforma, donde un contingente conformado por padres de los normalistas marchó para exigir justicia portando fotografías de los estudiantes y conformando vallas entrelazados con los brazos.

La marcha se dirigió al monumento de la Revolución donde se lleva a cabo en este momento el mitin. De acuerdo con reportes de los principales diarios del país, como El Universal y La Jornada, el contingente que concentró a más de tres mil personas se detuvo unos momentos a la altura de las oficinas de la PGR para repudiar las constantes desapariciones que se han perpetrado en el país durante esta administración.

Finalmente, con la consigna de "vivos se los llevaron, vivos los queremos", familiares, padres y sociedad civil que se ha solidarizado con la causa, exhortaron a boicotear las próximas elecciones, entre otros actos de protesta, por este crimen que quedará grabado en los anales de este país.