La ciudadanía del pueblo mexicano está harta, el cansancio y la desesperación han llegado a la nación. El gobierno intenta reaccionar mientras la comunidad internacional mira cada movimiento del gobierno de Peña Nieto. La llegada de Peña Nieto y sus medidas prometidas hace dos años, palidecen ante el tamaño de los sucesos de Iguala, lo nublan todo. La desaparición de los 43 inocentes estudiantes en septiembre pasado en Guerrero ha sido como una mecha que ha encendido a un pueblo cansado de la corrupción. La verdadera y más grave enfermedad de México es el narcotráfico, lo mueve todo y llega hasta los puntos más vitales del estado, no se puede vivir tranquilo en un país donde números de la policía local está comprada por dinero de la droga o existen alcaldes que, comprados por dinero de la droga, miran para otro lado.

El problema ahora para el gobierno y para la oposición, a la cual ha pedido colaboración Peña Nieto, es abordar esta grave situación y tomar medidas para resolverla. Todo el mundo sabe que no va a ser tarea fácil, pero no queda otra solución sino se quiere vivir en un país corrupto hasta el mayor de los fondos y si hay una solución para no llegar a ese extremo habrán de tomarla.

Iguala no es un problema puntual, es fruto de muchos años de mirar para otro lado, de vivir con la corrupción y permitir su integración en el sistema. Todo ha sido poco a poco, gradualmente, hasta que el suceso de los estudiantes ha dado el alto. La popularidad del presidente ha caído en más de la mitad, esto y la lentitud de las reformas económicas o detalles feos como la compra de una mansión de varios millones de dólares por parte de la mujer del presidente a una empresa constructora, adjudicataria del tren de alta velocidad México DF- Querétaro que posteriormente fue cancelado.

La sociedad mexicana no tolerará más mentiras y eso lo saben desde la presidencia del gobierno, ni en el interior del país se quieren más sufrimientos, ni en el exterior se quiere emitir una mala imagen que afecte al turismo, una de las mayores fuentes de riqueza del país. No es tiempo de mirar para otro lado sino para reaccionar.