La administración Obama parece decidida a cambiar su relación respecto a Cuba, se quiere volver a tener relaciones diplomáticas entre los dos países, quitar de la lista a este país como uno de los que apoyan el terrorismo y facilitar los trámites para el viaje de ciudadanos norteamericanos a la isla.

El anuncio de la liberación de Alan Gross y de un agente de la inteligencia estadounidense que llevaba 20 años en la isla han sido claves. El Gobierno de Obama ha liberado en Florida a 3 ciudadanos cubanos acusados de espionaje. La casa blanca siempre sacaba como excusa el caso Gross para no dar el paso a la normalización y acercamiento entre los dos países.

El anuncio llega pasada la conversación telefónica el pasado martes entre Obama y Raúl Castro, el primero público desde la Revolución Cubana en 1959. Los contactos entre funcionarios de los 2 países datan de junio de 2013 en Canadá, donde se han venido realizando los encuentros más importantes, citando como otro de vital importancia el realizado en el Vaticano entre las dos delegaciones, con la colaboración muy importante del Papa Francisco en la negociación bilateral.

La Casa Blanca ha anunciado que estará presente en la Cumbre de las Américas, que será celebrada en Panamá en abril de 2015 y a la que será invitada también Raúl Castro. Más difícil será que levante el embargo a Cuba, suprimir las sanciones de tipo económico requiere la aprobación del Congreso, que con mayoría Republicana es reticente a cualquier medida de deshielo entre ambas administraciones. 

La decisión de Obama parte de una premisa fundamental, el embargo no ha hecho nada relevante para la caída de la dictadura cubana, 10 presidentes de USA han pasado y los hermanos Castro han seguido gobernando en la isla. Estas nuevas medidas se espera que abran un nuevo periodo ilusionante para los dos países, especialmente para el pueblo cubano y los exiliados que han sufrido en sus carnes las inexistentes relaciones entre los dos partidos que han continuado durante más de 5 décadas.