El estado español da un paso más en la lucha abierta que mantiene contra la organización ecologista Greenpeace. En los últimos meses habíamos visto a patrulleras militares embestir contra las zodiac de los activistas ecologistas que defendían la zona de protección  marina de Canarias. Las embestidas llegaron a causar graves heridas a dos de los activistas. Posteriormente, la Dirección General de Marina Mercante secuestró el barco Artic Sunrise, que daba asistencia a las protestas frente a la plataforma petrolífera de Repsol, pidiendo una fianza millonaria e instruyendo una sanción por falta muy grave.

Hoy es la fiscalía la que solicita penas de cárcel e indemnizaciones millonarias a los 16 activistas encausados por la protesta ocurrida hace cuatro años en la central nuclear de Cofrentes.

Cofrentes era una de las centrales que tenía un peor historial de seguridad. Pocos meses antes de finalizar su periodo de explotación hubo al menos tres episodios casi consecutivos de prealertas. Sin embargo, eso no fue óbice para que el gobierno español prorrogara su licencia de explotación. En el año 2011, pocas semanas antes de finalizar este permiso, y mientras la organización ecologista hacía campaña para su cierre definitivo, 16 activistas consiguieron burlar todas las medidas de seguridad y escalar una de las torres de refrigeración, de más de 100 metros de altura. Desde allí un grupo de ocho se descolgaron con cuerdas para pintar en grandes letras negras: “Peligro nuclear”. Mientras tanto, otros ocho activistas colgaron una pancarta que pedía el cierre de la central.

Tales hechos son para la fiscalía, que tiene dependencia jerárquica con el gobierno español, constitutivos de delitos de daños, lesiones y desórdenes públicos, cuyas penas ascienden a casi tres años de cárcel. El juicio, que se celebra estos días en Valencia, es considerado por la organización ecologista como el más duro de toda su existencia en España y puede suponer la entrada en prisión de 16 activistas y un fotógrafo freelance, el premiado Pedro Armestre, que cubrió la acción de protesta.  #Ecología