La crisis económica en México y el mundo está provocando un descontrol, no solo en las finanzas y las cuentas bancarias, sino en la parte emocional de las familias, y es que en estos tiempos el dinero y la tranquilidad, están de la mano.

Michel Lejoyeux, psiquiatra y coautor del libro Las nuevas adicciones, dice que las personas más ansiosas son las más afectadas por las crisis económicas, y la culpa es, entre otras cosas, de los periódicos, pues el choque es más mediático que económico.

"Los periódicos saben que venden más en tanto que generen miedo: la caída de la bolsa ha estado, por ejemplo, muy presente en los medios, como si después de la influenza o el Ébola tuviera que tener su maldición. Las personas más ansiosas son las más afectadas por las crisis: se aferran a los temas de actualidad para alimentar sus angustias personales. Después de conocer noticias como los Huracanes, Tsunamis, o guerras, se demostró que quienes quedaron psíquicamente afectados fueron quienes en el pasado presentaron problemas de ansiedad. Al oír las noticias sin parar, la información genera un estrés permanente, por ello es recomendable hacerlo con moderación, dice el médico, y continúa: cuando la actualidad es adictiva y angustiante, podemos abrazar a nuestra pareja y nuestros hijos y recordar que cada uno de nosotros también tienen una "actualidad íntima", familiar, que no hay que descuidar". Y por otro lado, si aún se es joven y se tienen menos compromisos económicos, vale la pena ser positivos ante la situación y luchar para tener un mejor futuro y cumplir cada quien sus sueños.

Por su parte, el autor de Un psicoanalista en el diván, Juan David Nasio, menciona que " la inquietud que sentimos es general porque esta crisis toca la banca, que es la institución que funciona como puente entre las personas comunes y el mundo financiero. Nos da miedo que no nos otorgue créditos para realizar nuestros proyectos. Concebimos la banca como una madre que nos presta siempre, como un seno materno inagotable, pero con la crisis de pronto nos damos cuenta que no es así.

Esta crisis recuerda a la de 1929, que dio comienzo en la Segunda Guerra Mundial: nos recuerda el tempor de una conflagración muy seria: para conservar ka serenidad, hay que recordar que nada es definitivo, uno no pierde todo ni gana todo. Después de todo "crisis" significa "etapa". Claro, habrá consecuencis… pero por ahora no podemos confiar en la banca podemos a cambio creer en nosotros mismos y en el ingenio humano, que logra vencer situaciones realmente catastróficas".