Ya  estamos a menos de dos semanas del Proceso Electoral que tantas noticias nos ha traído, tantas historias y destapado tantas cloacas. En la recta final, como toda competencia, es cuando vemos a los competidores dar su mejor esfuerzo y en algunos casos, recurrir a argucias, zancadillas, golpes bajos, patadas bajo la mesa y otros del estilo (recordemos que las "competencias políticas" no siempre llevan el alto espíritu deportivo). Y es que ya han comenzado a salir las encuestas (si, las que de un tiempo para acá se han vuelto noticia por los resultados que arrojan, halagadores para algunos, pero letales para otros) que marcan la delantera del PRI con 33 por ciento.

Por supuesto, las reacciones de su rival más cercano, el PAN no podían hacerse esperar. Recurriendo, como suelen hacerlo, invocar al fantasma del "viejo PRI" diciendo que van en la primera posición porque compran el voto de los ciudadanos, argumentando que hay bodegas llenas de regalos y despensas listas para ser entregadas a la gente. Lo cual no es nuevo en la historia del albiazul, en todo proceso electoral muestran esa conducta o táctica "hablar del pasado", pero, ¿acaso se les olvidan sus esqueletos en el closet?, ¿su memoria no tiene en cuenta los innumerables pactos con el diablo y sus propios demonios?

Ante tales acciones, el Presidente Nacional del Partido Revolucionario Institucional declaró en entrevista que, para obtener el triunfo el 7 de junio los candidatos deberán hacer todo el esfuerzo y que éste no tendrá límites. Ofreciendo públicamente jugar derecho y trabajar como si ellos fueran abajo en las encuestas (aunque sea lo contrario).

También aprovechó para invitar a sus adversarios que, si ellos saben, tienen pruebas o evidencias de conductas ilegales en el proceso, que las presenten ante las autoridades pertinentes, para que se haga justicia, como dice la ley (en otras palabras, que acudan a la Fiscalía Especializada contra Delitos Electorales, FEPADE). De igual modo afirmó que es una pena comprobar las acciones de los panistas, pero que los entiende, en su desesperación por perder en lugares que ellos consideraban "bastiones suyos", como es el caso de Yucatán y su capital, Mérida. #Gobierno