Concluyeron los cómputos de las últimas elecciones, y es seguro de que a pesar de algunas impugnaciones a litigar -algunas de las cuales prosperarán-, el nuevo panorama político de la Ciudad de México ya no se modificará. Es decir, que tenemos hoy una nueva mayoría, la segunda fuerza (el PRD) y con ella el liderazgo del Jefe de Gobierno queda en situación comprometida, la rendija que dejó la división de las izquierdas no fue tan grande como para devenir en desastre, pero el hecho es que el PAN gana dos delegaciones y el PRI tres, sin embargo, sigue brillando por su ausencia la propuesta alternativa que necesita el DF.

Me refiero a que los partidos se redujeron a lanzarse lodo, a pelear los votos, a promoverse como "los mejores" pero nadie se atrevió a señalar las lacras y los errores de fondo del gobierno de la Ciudad y mucho menos a proponer alternativas.

Es verdad lo que dijo Ricardo Monreal, que sin Morena en la boleta la izquierda hubiera sido avasallada por el PRI y el PAN. "Evitamos, asevera, el fin de la izquierda en el DF". Sí, pero ¿hasta cuando?

Porque el problema es que, al menos hasta ahora, no se ha querido asumir que el modelo en el que devinieron los gobiernos perredistas está haciendo agua, y hace falta otro.

Uno que no sólo derrote electoralmente a las mafias y a los grupos de interés que se han ido enquistando en las administraciones delegacionales y del propio GDF, o peor aún que simplemente las sustituya por otras, sino que sea capaz de enfrentarlas y eliminarlas.

Lo que trato de decir es que se equivoca grandemente el PRD si cree, en serio, que perdió esta elección sólo por "la división" causada por Morena, o por el "natural desgaste" por el ejercicio del poder. Pero también pueden estarse equivocando los ganadores si piensan que podrán sobrevivir al 2018 administrando "la gobernabilidad", es decir siguiendo el modelo imperante hasta hoy. Porque el problema es eso, el modelo, los estilos, los intereses. No las personas.

Basta salir a la calle para darse cuenta de la magnitud del reto: espacios de movilidad reducidos por postes, vallas, pontones "confinamientos" y hasta macetones "decorativos" colocados sin lógica ninguna; baches y agujeros por obras "eternas" por todos lados; negocios y "moches" como práctica normal y generalizada; demasiada basura y ausencia de un eficaz sistema de limpia; deficiencias y mal servicio del metro y del metrobús; cobros a trasmano por todo o casi todo; corrupción en trámites y toda clase de intermediaciones administrativas. Y por si fuera poco, el tremendo galimatías en que se han convertido programas como el "No Circula", "Ecobici", "Ecoparq", en fin, todo eso que se nos vendió en su momento como panaceas y han acabado siendo una tremenda y costosa carga.

Lo decía hace algunos meses cuando apenas iniciaban las precampañas. Que mientras no exista una propuesta correctiva, las cosas no irán mejor en el DF y se seguirá necesitando un cambio.

¿Pero cómo puede haberla si, por ejemplo, el delegado panista en Benito Juárez, que será sustituido por otro panista, presume de ser el "mayor impulsor" del programa ecobici o de los parquímetros? ¿O cómo poder pensar en algo diferente si durante la campaña los candidatos priístas estuvieron ofreciendo continuidad en todos los programas del actual gobierno del DF?

Esto sería bueno si buenos fueran también los programas que tenemos. Pero no es así. Y hay que empezar por decirlo, porque es realmente grave lo que está pasando en la Ciudad.

Hace falta, por ejemplo, corregir muchas cosas en materia de desarrollo urbano, cuidar el uso del suelo y acabar con los contubernios ya francamente descarados entre empresarios constructores y funcionarios; poner un alto también al crecimiento anárquico de viviendas y oficinas; desarrollar y fomentar el transporte público, sobre todo fortalecer el sistema Metro, y hacerlo -al menos eso- funcionar correctamente; desde luego que hace falta cumplir la eterna promesa de ordenar el comercio informal. Y revisar, de una manera seria, los actuales esquemas de participación ciudadana y atención preferente a sectores marginales, que fueron un avance notable en su momento pero que hoy en día son parte de un esquema de control clientelar que nada tiene que envidiarle al del viejo PRI.

Hay que ponerle un alto, sobre todo, a esa visión utilitarista del gobierno. Un manejo empresarial de la Ciudad que ha convertido la administración de los servicios en la fuente de grandes negocios de unos cuantos; algo que, si bien es una manera fácil de allegarse recursos económicos para campañas, está poniendo en grave riesgo la viabilidad de la Ciudad.

Hablo del programa de parquímetros, del dizque "muy ecologista" de las eco-bicis y de los "nuevos desarrollos" habitacionales, verdadera trampa que, al estilo del desarrollo de Santa Fé, sólo están generando condiciones para hacer todavía más invivible el DF. Y no quiere decir, conste, que andar en bicicleta sea malo, o que los parquímetros no puedan ser algo que verdaderamente ayude a la gestión de la Ciudad. Lo muy malo es la manera como se les ha manejado. No puede ser que se presente como un logro que el emporio privado de los parquímetros "regrese" a los ciudadanos de las delegaciones ¡el 30% de sus utilidades! O que se pretenda que el uso de la bicicleta va a resolver nuestro problema de tráfico, que ¡139 mil usuarios del programa Ecobici justifiquen el caos en que circulamos, como se puede, 21 millones de defeños!

Exactamente igual de nocivos estos programas como el "No Circula" que ya está visto que fracasó porque lejos de resolver el problema inicial por el que se le implantó, lo amplió y hasta agravó. El primero que lo dijo fue, por cierto, Luis Donaldo Colosio, y ya sabemos con qué se topó.

En fin, que eso es lo que ya no puede seguir. Y el asunto es que la ciudadanía ha dado ya su veredicto, y que con la alternancia ha llegado la hora de la verdad.

Necesitamos gobernantes que devuelvan la tranquilidad a nuestras calles, y nos aseguren que vamos a poder circular con facilidad en auto sin encontrarnos a cada paso más y más obstáculos que eufemísticamente llaman "carriles confinados", sea para "uso exclusivo" de los llamados trolebuses o para las bicicletas, que casi nunca las emplean. Que resuelvan, pero en beneficio de los usuarios, el asunto de los estacionamientos y cancelen el cobro de las calles con parquímetros. Que nos devuelvan la posibilidad de tomar un microbús o el metro sin tener que padecer los retrasos y las grandes aglomeraciones que se hacen por la falta de vehículos, o que sean capaces de generar un sistema de transporte público integral que sea realmente público pero además suficiente y eficaz, y que en verdad aliente el abandono del uso del carro, como pasa en muchas ciudades de Europa que mañosamente se usan como argumento para los dislates que se hacen aquí.

La verdad es que el modelo aplicado a últimas fechas en el DF, pauperizador con pequeños paliativos de "Estado de bienestar", en realidad no beneficia a la mayoría ni reduce el deterioro de la vida. Y antes bien compromete el futuro de todos.

La permanencia en el poder, y más cuando se da sin contrapesos y es prolongada, genera vicios, decadencia. Esto acaba por anquilosar a los partidos hegemónicos. Sucede que llegan a un punto tal que se olvidan de los ciudadanos a los que se deben, generando grupos, camarillas y hasta mafias que se perpetúan en los cargos. Eso es lo que ha pasado con la izquierda aquí en la Ciudad de México. Sólo que así es, también, como se construyen las derrotas. Y ya lo comprobamos una vez más apenas hace unos días.

Por eso es tan interesante lo que vamos a ver ahora que llegan al poder otros partidos. Y lo más interesante será ver si en verdad existe valor para afrontar con mucha seriedad la realidad de la que hablamos.

Es estrictamente cierto: el DF puede ser el factor que catapulte las posibilidades de Morena no sólo aquí, sino en el plano nacional. Pero también lo puede ser para el PRI o para el PAN.

Tan sólo depende de quien "agarre el toro por los cuernos", por decirlo coloquialmente. Y se atreva a cambiar, pero en serio, las cosas en esta Ciudad.

Habremos de verlo. #Política Ciudad de México