La fuga del capo Joaquín Guzmán, alias el Chapo, deja ver claramente la corrupción que impera en el sistema penal mexicano y más alarmante, nos habla de cómo el #Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto no tiene ni la más remota idea de cómo reaccionar ante una crisis de credibilidad.

Resulta increíble que nadie del penal del Altiplano se haya dado cuenta de lo que estaba pasando. Resulta absurdo que un túnel de esas dimensiones (1,500 metros de largo, es decir, un kilómetro y medio) no llamara la atención por el ruido que causa su construcción y menos que se hayan tardado tanto en descubrir que se había escapado, dándole tiempo a recorrer ese kilómetro y medio sin ser molestado.

Inmediatamente surgen las preguntas de cuánto le costó al Chapo su escape de prisión. Los memes hicieron su agosto con la fuga del narcotraficante y en las redes sociales surgió el comentario de que era una casualidad que se haya fugado cuando el IMSS y el ISSSTE están por ser privatizados (?) Total que hubo tela de dónde cortar con esta fuga tan espectacular como absurda. Hasta Donald Trump se hizo eco de la fuga para seguir atacando a México.

Lo que resulta de muy mal gusto para la percepción de los ciudadanos es que al enterarse de este hecho y en pleno vuelo rumbo a Francia, el Presidente Peña Nieto no haya decidido suspender su visita al país galo y regresar al país para tratar de controlar los daños que hace a la imagen de su gobierno este error. Porque a todas luces fue un error no extraditar al Chapo a Estados Unidos, bajo el argumento cursi del entonces Procurador de Justicia en el momento de su captura, Jesús Murillo Karam de que no extraditarlo era una cuestión de "soberanía nacional". Por Dios, ¿de veras él se creyó esa patraña?

Pero peor aún fue la decisión de Peña Nieto de mantener su visita a Francia bajo el argumento de que es de "vital importancia" para el país. No hay que ser un genio de la política para darse cuenta de que la seguridad nacional es más importante que una visita de estado. Mucho menos cuando se habla de que el primer mandatario de la nación debe llamar a cuentas a su Secretario de Gobernación, quien es, nada menos, el encargado de mantener la estabilidad y seguridad del país, además de ser quien tiene a su cargo los penales como el del Altiplano. En otros países una situación como esta significa la renuncia o el despido del funcionario en cuestión.

De hecho, en conferencia de prensa que ofreció el Secretario de Gobernación Osorio Chong el lunes 14 de julio, una colega le preguntó si luego de la fuga del Chapo, su renuncia estaba en la mesa, a lo que el suspirante al 2018 comentó que en "momento de crisis no hay que renunciar". Tal vez en otros trabajos así sea, pero en uno tan importante como lo es Gobernación, eso es muy debatible y hasta exigible por parte de la ciudadanía. Sí, cayeron cabezas dentro de la Secretaría, pero no la más importante.

Lo que sí podemos decir es que este es un fuerte tropezón para el gobierno de Peña Nieto, quien tuvo la captura del Chapo como un punto brillante de su gobierno, pero ahora es la piedra en el zapato para los tres años que le restan a su gobierno, si no lo atrapan antes de que deje la presidencia.

Para Osorio Chong esto le puede costar su lugar en la carrera presidencial por el PRI en el 2018. Podemos incluso decir, sin temor a equivocarnos que ya no debe ser considerado como uno de los "buenos" para la grande en tres años.