No debe extrañarnos cómo la gente en nuestro país aclama al Chapo Guzmán como un héroe luego de su escape del Penal de Altiplano, dejando de paso en ridículo al #Gobierno de Peña Nieto y "matando" políticamente a Miguel Osorio Chong en la carrera al 2018. Así de grande es el odio de millones de mexicanos contra el gobierno federal. Tan grande que no son capaces de darse cuenta del daño que esto hace a un gobierno que lucha por mantener a flote una economía en picada (el dólar a más de 16 pesos y subiendo)

El fenómeno de hacer héroe a un villano se explica fácil en un país donde todo lo complicado se simplifica y lo simple se hace complicado. La cartelera que presenta la Tv, tanto abierta como de paga, así como Netflix, vemos series que hacen una apología de la violencia y el narco ("El Señor de los Cielos", "La Reina del Sur", "Camelia la Texana")

El espectador, ve hechos delictivos que se romantizan y los policias son los malos y los narcos los buenos; hacen el bien de los pueblos que ocupan, se hacen cargo de las necesidades de sus pobladores. Unos adalides del bienestar popular.

Y los narcocorridos. Como los corridos de la revolución, "narran" "hechos heroicos" del narco, con la marca de discos "Movimiento Alterado", con sede en California, Estados Unidos, a su mejor distribuidor.

¿Y qué hace la Comisión de Radio y Tv. de Gobernación? Nada, absolutamente nada, bajo el pretexto de la libertad de expresión. Pesan más las ganancias que el sentido común.

Sería interesante analizar qué dicen lo sociólogos respecto a este fenómeno mediático que ahora permite que gente sin valores morales, éticos y de humanidad, sean elevados a un status que hace 20 años serían no sólo impensables, sino de mal gusto y de pésima influencia para la sociedad. La ciudadanía, cansada de los fallos del gobierno federal y de su corrupción, vanagloria a los narcos al poner en jaque a un sistema que se supone, tiene todos los elementos para acabar con esa lacra social, pero que por su misma corrupción o por su incapacidad, ha sido rebasado y puesto en ridículo.

Cuando un pueblo comienza a ver a los criminales como héroes, está más propenso a permitir que su sistema político se vea infiltrado por los narcos, sobre todo luego del éxito de las candidaturas independientes (El Bronco y Cuauhtémoc Blanco) No se extrañe incluso, que resentidos de la política como Andrés Manuel López Obrador y su partido, sean capaces de tranzar con los narcos con tal de derribar a la "mafia", del gobierno de Peña Nieto.

No se extrañe tampoco al ver cómo los niños y la juventud se siguen desensibilizando con la violencia que hay en nuestro país gracias a estas narco series y narcocorridos. Es el precio por pagar por el libertinaje, que no libertad de expresión. Es cuánto.