Sentados en el sofá de nuestra sala, contemplando el mundo a través del ordenador, o del televisor, pasan nuestros días. Imperturbables viviendo en un mundo de fantasía se consume nuestra vida, cual si fuéramos la bella durmiente. Huelgas, hambres, desapariciones, todo ello está tan lejano, nos es tan ajeno, pertenece a otra nación, a otro México, al México del otro lado del televisor y a nosotros qué mas nos da, qué nos importa si nuestra soda aún está fría y nuestra comida caliente.

Además, ¿Quién es responsable por tanta calamidad? Los políticos, respondemos al unísono los que estamos de este lado del monitor comiendo nuestras papas fritas y bebiendo refresco o ¿por qué no? una cerveza. ¿Alguno respondería diferente? Pobre gente decimos... Ojalá los políticos y gobernantes hagan algo por ellos.

¿Pero quienes son aquellos míticos seres causantes de tanta tragedia por su ineptitud y apatía en tantas naciones?¿Quienes son aquellos llamados políticos que desangran nuestro país y muchos otros a lo largo del mundo? Si nos vamos a la etimología de la palabra son aquellos que dedican su vida a la polis, la ciudad, y hay quienes lo han hecho por vocación, otros por profesión. Son los que participan en la lucha por el poder y el dominio de la fuerza pública, aquellos que participan en el gobierno.

Pero... ¿acaso no hemos peleado por ser una república democrática, dónde el pueblo sea el que gobierne? ¿No fue ese el argumento de todas las luchas y revoluciones que acaecieron en nuestra nación? Siendo así por qué como Poncio Pilato tratamos de lavarnos las manos y culpamos desde la comodidad de nuestro hogar a la clase política por todo lo que acontece si nosotros también somos responsables, ya de acción, ya de omisión, pues hemos luchado por ser políticos.

Es cierto que hemos delegado parte de nuestras libertades públicas en ciertos representantes, como lo son los diputados, para que obren en nombre nuestro en favor de la república. Pero quienes los elegimos fuimos nosotros y si alegamos que nosotros ni siquiera votamos, también somos culpables pues con nuestro voto pudo haber sido elegido alguien mejor para el cargo.

Por otro lado, si no nos informamos acerca de lo que acontece en nuestra nación de fuentes fidedignas ¿Con qué argumentos podemos pedirle cuentas a nuestros representantes?Así pues ellos, nuestros representantes, viven tan campantes, disfrutando la vida pues no hay nadie capaz a quien rendirle cuentas, todos sus representados están disfrutando de la televisión, comiendo la misera comida que puede comprar con el salario mínimo aprobado y viven felices, imperturbables en su sueño, imaginando que las cosas cambiaran solas y sin esfuerzo. Cuando todo nacimiento, todo cambio, por naturaleza duele y cuesta. Dejemos el infantilismo de delegar nuestras responsabilidades y "pasar la bolita".

Asumamos lo que nos toca, informémonos y elijamos concienzudamente a quien nos representa, pues si a Pilato aún hoy la historia lo juzga como culpable pese a haberse lavado las manos y dejado que los fariseos decidieran, no podemos esperar juicio diferente nosotros. #Educación #Derechos #Política Ciudad de México