No estamos acostumbrados a ser narradores y protagonistas de las notas. Mientras numerosos medios tomaban fotografías a las protestas por el asesinato de Rubén Espinosa, otros tantos intercambiaban puestos con los protestantes, detenían una pancarta, luego se iban del otro lado a tomar unas fotos. No estaban solo cubriendo un evento, eran parte del mismo, pues el asesinato de hasta ahora 14 periodistas en el Estado de Veracruz durante el mandato de Javier Duarte ha consternado al gremio.

“A mí el periodismo siempre me ha parecido una actividad importante, una labor de muchísimo valor, en la cual hay que tener una visión crítica y nada, admiro mucho a la gente que es corresponsal de guerra en zonas de conflicto, que está metida investigando el sentir social, lo que sucede en las ciudades”, comentó otro asistente. Pero los periodistas asistentes, en general, se negaron a hablar del tema.

Un colega accedió finalmente a platicar sobre la situación, sólo platicar, sin grabadora de por medio, sin nombre propio, sin fotografías. Es un periodista que trabaja desde hace tres años en medios independientes y afirmó estar preocupado por el nivel de violencia en el cual se vive, en el cual los periodistas ya no pueden confiar en nadie.

“¿De qué medio vienes?”, preguntaban la mayoría de los asistentes, cuando alguien se les acerca para hacer preguntas. Este recelo nace del manejo que prácticamente todos los medios tradicionales le han dado al multihomicidio, del cual han destacado “una fiesta” o que los asesinos “convivieron horas con las víctimas”. Habrá que pensar qué entienden exactamente estos medios cuando hablan de “convivir”, recordemos la tortura, las violaciones, el tiro de gracia.

Las muertes de periodistas en los últimos años se han elevado enormemente, especialmente en quienes cubren fuentes como narcotráfico, pero este no era el caso de Rubén. Ahora al parecer, no necesitas ser corresponsal de guerra para poner en peligro tu vida mientras haces tu trabajo. En este país ni la Capital es un lugar seguro para refugiarse. Esto hace pensar a más de uno en cambiar de profesión. Ninguna nota vale una vida. #Gobierno #Política Veracruz #Sociedad Ciudad de México