Como todo buen partido político mexicano, el PAN no es la excepción en contar con grupos opositores internamente entre sus militantes.

 

Desde antes del resultado en la pasada elección para presidente del Partido Acción Nacional en donde Ricardo Anaya resultó triunfador, ya su adversario Javier Corral expresaba su malestar por el acarreo de militantes, uso de recursos públicos en su promoción, militancia duplicada y apoyo económico por parte de gobiernos afines como el de Puebla y Sonora.

 

Dichas afirmaciones fueron realizada por Jose Luis Luege –político de no muy brillante trayectoria política e imagen moral pública- quien era el aspirante a Secretario General del equipo de Corral.

 

Aunque dichas afirmaciones, el propio Luege confesaba que tenían que probar para convocar a la nulidad del proceso.

 

Las pasadas elecciones para presidente del PAN, arrojaban un resultado en el 92 por ciento de las actas computadas en donde Anaya mantenía su ventaja con el 81 por ciento de los votos emitidos.

 

Ya una vez que Ricardo Anaya ha sido ratificado en su puesto de dirigente del PAN, ahora se enfrenta a la no muy grata rebelión por parte de 80 diputados de los 104 con lo que cuenta el PAN en la cámara de diputados, de inconformarse ante la designación de Marko Cortés, como coordinador de los diputados federales del partido en la próxima LVIII Legislatura.

 

Dicho grupo apoya a Madero Muñoz para ocupar el cargo, de acuerdo a la vieja práctica política habitual de que, en este caso, Madero ocupaba el primer lugar en la lista de candidatos plurinominales a ocupar el puesto.

 

Sin embargo la designación de Marko Cortés por parte de Ricardo Anaya, no solo demuestra que el queretano no está dispuesto a seguir con los procesos tradicionales de elección “popular” sino que él, como nuevo Presidente del PAN, tiene la obligación y libertad de decidir como manejar sus equipos de trabajo, con el objetivo de alcanzar sus propios propósitos personales y de partido.

 

Ricardo Anaya, ha expresado su deseo de mantener la unidad del grupo parlamentario, con la finalidad de lograr alcanzar sus máximas prioridades como presidente del PAN, entre las que destacan; sacar adelante todas las leyes secundarias del Sistema Nacional Anticorrupción y más importante aún, dar marcha atrás a la dañina Reforma Fiscal que tiene nuestro país y que en

su momento fue apoyada por Madero siendo dirigente del blanquiazul.

 

Como sabemos Dicha Reforma Fiscal es la acción del #Gobierno que ha provocado pobreza, cierre de empresas y negocios, así como el poco o nulo crecimiento que presenta el país en materia económica.

 

Cabe también destacar que Anaya a anunciado que reducirá su sueldo al 50% como líder del PAN, además de combatir los privilegios y en trabajar en la urgente renovación y regeneración de un partido deteriorado por la mala imagen que le dejo Madero.

 

Buenos deseos de alguien que llega a un nuevo puesto, pero que sin embargo hemos visto a lo largo de la historia, que en la mayoría de los casos o se convierten en solo demagogia o en metas imposibles de alcanzar debido a sus propios detractores internos dentro del mismo partido.

 

Tanto los políticos del PAN, como los demás partidos opositores PRD y MORENA, deberían de aprender como los militantes del PRI, cierran filas –cada vez que les conviene- para apoyar a sus candidatos, conocedores todos de que “el hueso” no se debe de perder.

 

Ojala y Anaya demuestre de que madera y no Madero, está hecho y que ponga en orden al PAN, que pudo haber sido algo más que solo un partido que recibió prestado el poder, mientras el PRI se organizaba para regresar “renovado” para quebrar la economía nacional y seguir generando políticos millonarios.

 

Al tiempo veremos los cambios, si es que se dan. #Congreso