Viernes 21 de marzo de 2014. Casi 40 grados de calor. En plena primavera. En medio de la celebración de la décimo quinta Cumbre Tajín en Veracruz, me topé de frente por primera vez con el gobernador Javier Duarte de Ochoa. Se trató de una transmisión conjunta de W Radio y 40 Principales.

La entrevista corría sin broncas. Los colegas le preguntaban al mandatario local sobre el carnaval, sobre “su guapa” esposa, las tradiciones indígenas veracruzanas y sobre los grupos musicales que participarían en el evento. Todo era miel sobre hojuelas… hasta que abrí mi bocota y resulté el aguafiestas. 

No podía no hacerlo. No podía hacerme pendejo. Tenía a Duarte frente a mí. No habían pasado ni dos meses desde que se informó de la desaparición y asesinato de Gregorio Jiménez, reportero de los diarios Notisur y Liberal del Sur. Tenía que preguntárselo como periodista, como reportero que tiene que aprovechar la oportunidad de hacerlo directamente y sin escalas.

-¿Qué pasa con el ejercicio periodístico en Veracruz. Es el estado con mayor número de periodistas muertos en los últimos 

-Acaba Artículo 19 de presentar su informe y no somos el estado que más (sic), atajó el gobernador ataviado con su blanca guayabera de maga larga.

Para Duarte la “situación lamentable de nuestro compañero Goyo (…) fue inmediatamente esclarecida”.

-¿Para usted es página cerrada este caso?

-Pues más que página cerrada, hemos cumplido con la parte que nos corresponde como instituciones. Hay veces que es imposible evitar que las cosas sucedan.

Cuando reparé que el stand de W Radio estaba rodeado por el staff de colaboradores que “amablemente” habían trasladado a su jefe hasta ese sitio para “concedernos” la entrevista, era demasiado tarde. Las caras de molestia de los empleados de Duarte lo decían todo.

Al término de la entrevista colectiva, Javier Duarte se me acercó: “Qué bueno que preguntaste del tema”, me dijo, no sé si en modo ironía o en modo diplomacia. Y le remató: “Cuando quieras ven a hacer un recorrido por las zonas que eran más violentas, para que veas lo que hemos hecho por la seguridad en el Estado”, me sugirió mientras estrechaba fuerte mi mano en la despedida. Es la única vez que lo he visto en mi vida.

A la mañana siguiente, durante el vuelo en el que me regresaba al DF, también reparé que si una pregunta directa había incomodado al círculo cercano a Duarte, no quería ni imaginar lo que trabajos como los de Regina Martínez y los otros 15 periodistas asesinados durante su mandato podría provocar tanto en autoridades municipales, empresarios o criminales asentados en la entidad.

Por no “portarme bien”, una vez que tomé mi auto en el estacionamiento del aeropuerto y me dirigía al poniente de la #CDMX, el karma instantáneo llegó. Una llanta se ponchó. Me bajé a ver lo que pasaba y se robaron en mi nariz mi mochila de viaje que estaba sobre el asiento del copiloto. Adiós laptop, adiós documentos, adiós archivos. Adiós a Veracruz en el que sólo se roban gansitos y frutsis. Hola al DF donde se roban computadoras y se dan multihomicidios en la Narvarte.

(((AUDIO))) Les comparto aquí mismo el audio íntegro de las preguntas que ese día le hice a Javier Duarte)))

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