Curioso que el miércoles pasado, cuando se anunció que el presidente Enrique Peña Nieto se tomaría unos días de vacaciones, comenzara a difundirse con fuerzas sincronizadas la noticia de que Manlio Fabio Beltrones Rivera sería el candidato de unidad para dirigir los destinos del PRI rumbo a la elección presidencial del 2018.

Apenas el sábado 25 de julio (en un acto de esos del viejo #PRI con acarreados, porras y aplausos) el "orgulloso (primer) priista" urgió a su partido a renovar sus estructuras para enfrentar el futuro. Incluso, señaló que, aunque algunos andan adelantando el calendario electoral de 2018, en el PRI no hay cabida para proyectos personales sino para impulsar un proyecto de nación, djio.

Dada la ruta que trazó Peña y anunciados sus días de asueto, diversos columnistas y editorialistas encontraron en este llamado a la "modernización" un apoyo indirecto para uno de sus colaboradores más cercanos: Aurelio Nuño, el jefe de la oficina de Los Pinos quien el próximo 12 de diciembre cumplirá (apenas) 38 años de edad. Incluso varios de esos periodistas, citando a esas "fuentes de alto nivel" que nadie sabe quiénes son, lo publicaron en sus cuentas de Twitter o en sus columnas. "Es Aurelio Nuño". Fue un #EpicFail compartido.

Un día después otro bloque de comunicadores se lanzaron al ruedo para desmentir tal versión y para confirmar que Manlio Fabio Beltrones sería "el bueno". Que el ex gobernador de Sonora, el amigo de Colosio, el reformador, "el político más completo", sería el próximo capitán del barco tricolor.

En este escenario, varias posibilidades se están fraguando en el proceso de selección de la nueva dirigencia del PRI.

Aurelio Nuño, descartado para el puesto que ya tiene Beltrones, podría seguir vivo como aspirante a la candidatura presidencial. ¿Por qué? Porque las que parecían para algunos las cartas fuertes de Peña en la sucesión, parecen cartuchos quemados por las circunstancias.

Al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, lo persigue la fuga del "Chapo" y, a menos que lo recapture pronto, la silla grande se le esfuma poco a poco al hidalguense. La otra, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, no parece ver la luz del día con la inestabilidad financiera del último mes y medio. Si el dólar sigue por las nubes uno o dos años más (como lo pronosticó el gobernador del Banco de #México, Agustín Carstens), este "suspirante" presidencial se quedará sin oxígeno electoral.

Ya veremos qué ocurre. Son 35 meses por delante. Y la tarea de Beltrones luce complicada: levantar al PRI de la peor popularidad presidencial de los últimos sexenios

Por lo pronto, cuando Enrique Peña Nieto regresó, Manlio estaba ahí.