El miércoles 23 de septiembre se convocó a #Estudiantes, sindicatos, profesores, intelectuales y sociedad en general, al primer mitin conmemorativo por el aniversario de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la escuela normal rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero.

La cita ocurrió a un costado de la Biblioteca Central de Ciudad Universitaria a las 12 del día; me dirigí al punto de reunión, estudiantes y parejas sentadas en las áreas verdes frente a la Facultad de Filosofía y Letras y un ambiente sumamente tranquilo y pasivo hacían pensar que ningún acontecimiento estaba por suscitarse, ninguna pancarta se cruzó por mi camino, el calor comenzaba a sentirse y como pocos días en este mes, el cielo estaba despejado. Llegué al punto de reunión a las 12 y media, una pequeña tarima al fondo, algunos estudiantes a un costado de ella y, la poca o nula presencia en ese momento, confundía, pues parecía que el evento se había cancelado o ya se había llevado a cabo; la soledad y el olvido se respiraban por los rincones de Ciudad Universitaria.

En punto de la 1 de la tarde, un pequeño grupo de mujeres de entre 40 y 60 años, vestidas de blanco y con piedras en manos, se hicieron notar colgando una pequeña lona donde se leía “Frente de Mujeres en Defensa de los Pedregales”; media hora después comenzó la presentación de las personas que, hasta ese momento, se encontraban ahí reunidas: Representantes de la comunidad indígena de San Francisco Xochicuautla, la Facultad de Psicología, el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), académicos del Instituto Politécnico Nacional (IPN), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras, representantes de San Salvador Atenco, del Sindicato de Trabajadores de la UNAM (STUNAM), trabajadores y ex trabajadores de Petróleos Mexicanos (PEMEX), entre otros, fueron algunos de los que externaron su solidaridad y confirmaron su presencia en la marcha en conmemoración del primer año de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, Guerrero.

Muchos notaron y exteriorizaron la poca convocatoria en el mitin: ¿Qué hace el Estado para borrar la memoria de la sociedad?, preguntó un académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Hoy no somos ni la cuarta parte de los que nos reunimos en este mismo lugar hace un año, comentaban algunos asistentes; pasó de moda, hoy ya no es noticia, se nos está olvidando, comentarios como estos podía escuchar a mi alrededor pero lo cierto es que, ni la poca asistencia, ni el olvido de la sociedad en general, borra de los padres y de los grupos que los acompañan, el miedo y el coraje, la impotencia de no encontrar a sus hijos; en muchas ocasiones la voz se quebranta, los ojos se llenan de lágrimas pero la lucha sigue y no descansarán hasta conocer esa “verdad histórica” de la que tantos medios hablan.

Las consignas hacia el pueblo luchan por seguir siendo escuchadas, los gritos de apoyo aún no se apagan del todo; la unión de grupos y sindicatos se dio gracias a este lamentable suceso, así lo mencionó uno de los representantes del Sindicato de Telefonistas: - “Son los padres de Ayotzinapa la amalgama de esta unión”. Y así debemos hacerlo notar en la próxima marcha, a un año de la desaparición de los 43 normalistas, que se llevará a cabo el día veintiséis de septiembre de 2015 a las 12:00 del día en el Museo de Antropología e Historia. #Gobierno #Crónica Ciudad de México